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miércoles, 23 de septiembre de 2020

Rasgos tóxicos de la personalidad

Por: Rocío Algara

¿Cuál es el significado de tóxico? Es un término que se aplica a las sustancias que ejercen una acción nociva sobre el organismo, de su capacidad para producir efectos perjudiciales en cualquier ser vivo al entrar en contacto con él, es decir, produce un efecto dañino al entrar en interacción. En química se conoce que ninguna sustancia puede no ser considerada como tóxica, dado que cualquier elemento (incluso el agua o el oxígeno) es capaz de producir un efecto tóxico si se administra la dosis suficiente. Paracelso fue un alquimista y médico suizo que es famoso por su frase: Dosis sola facit venenum (La dosis hace al veneno). Con esta frase afirmaba que todas las sustancias son veneno, no existe alguna que no lo sea, la dosis es lo que diferencia un veneno de un remedio.

De la misma manera ocurre con nuestra personalidad, los rasgos que definen una identidad no son buenos ni malos intrínsecamente, todo depende de la dosis administrada.

La personalidad es una construcción dinámica psicológica de características varias que se notan a través de la conducta y las emociones. Lo ideal es que estas características estén equilibradas. El desequilibrio se da cuando un rasgo no se desarrolla o crece demasiado, volviéndose tóxico.

Si hablamos de emociones como parte de una personalidad, existen en nuestro combo evolutivo para indicarnos alguna necesidad satisfecha (o no) y movernos a realizar algo de acuerdo con esto. Las emociones no son ni buenas ni malas, son adecuadas con lo que estamos experimentando. El miedo está indicando que percibimos una amenaza en nuestro entorno, real o imaginaria, siendo adecuada para responder protegiéndonos pero si ese miedo está en una dosis elevada puede tornarse en una personalidad miedosa, paranoica y ansiosa que en vez de ser funcional, se vuelve perjudicial para quien lo experimenta y con quienes entra en contacto. El enojo surge cuando percibimos un obstáculo para nuestro bienestar y nos da la fuerza para removerlo y establecer límites pero cuando hay exceso de enojo puedo vivir peleando contra todo, incluso con sadismo.

Así como pasa con las emociones, hay otras variables que conforman la personalidad como el grado de actividad ante lo que va ocurriendo en la vida, si mi nivel de acción ante lo prioritario es bajo y postergo tomar decisiones puede crecer el rasgo evitativo; en cambio si exagero en mi respuesta de acción puede crecer un rasgo impulsivo. El poder con abuso se vuelve prepotencia y cuando creo que no tengo poder se vuelve impotencia; si ejerzo el poder con agresión se vuelve sadismo o si creo soy capaz de todo se vuelve omnipotencia.

El amor por uno mismo es adecuado cuando está equilibrado, si tengo un exceso se vuelve narcisismo, si tengo déficit se vuelve codependencia, masoquismo y ponerse de tapete.

La atención es necesaria para sobrevivir y conectar pero si excedo la dosis se vuelve asfixiante o histrionismo. Si carezco de responsabilidad de mis actos crece mi rasgo triangulador donde manipulo a los demás para lastimar a otros o me siento culpable (distraigo mi responsabilidad en vez de aceptarla) o víctima. En ciertas ocasiones es importante observar los detalles pero si no puedo ver el panorama completo por perderme en minucias se vuelve obsesión o compulsión. Observar la realidad completa con lo positivo y negativo nos ayuda a afrontar la vida y tomar las decisiones pertinentes pero si solamente noto lo desfavorable, se vuelve un rasgo negativo o frustrador.

Hoy te invito a observar los rasgos que conforman tu personalidad notando si están en equilibrio o si existe alguna característica que ha crecido más o tiene un déficit. El primer paso es notarlo en ti mismo y observar cómo se afectan tus relaciones con los demás cuando te vives desde ese lugar. También puedes notar los rasgos tóxicos que puede haber en otros, sabiendo que la decisión de no intoxicarse está en ti.

La personalidad no es algo estático, si has vivido intoxicado, date cuenta: nunca es tarde para un Detox. Recupera tu equilibrio contigo mismo y en tus relaciones.

*Acompañamiento terapéutico

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