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viernes, 14 de agosto de 2015

¿Qué pensaría tu niño (a) de ti?

Desde que era muy pequeña jugaba a que hacía espectáculos en los que cantaba o actuaba. Por otro lado mis juguetes favoritos eran unos cuentos rosas de Disney que traían un casete, donde una señora de voz melosa te contaba las historias más dramáticas de princesas y animalitos, pero con un final siempre feliz.

Conforme la escuela la fue educando desarrollé más la cabeza y dejé a un lado el cuerpo, mi ejercicio siempre fue el de pensar y cuestionar absolutamente todo lo que me rodeaba, siempre pienso en palabras, siempre cuento historias, mis analogías son lingüísticas, me considero una buena oradora, y lo que más disfruto es platicar, escribir, leer, cantar y ver películas.

Cuando me encontraba en la búsqueda de una carrera, siempre tuve muy claro que lo que quería era ser actriz, sin embargo no se me permitió porque era una carrera muy peligrosa para una niña de 16 años, que me iban a corromper, y que mejor estudiara una carrera “bien” y ya después me hacía actriz o lo que yo quisiera, pero primero: “papelito habla”.

Así fue, entré a estudiar comunicación, siguiendo la línea de lo que me gustaba (aparentemente eso te ofrecían en la carrera) Clases de teatro, radio, televisión, etc… cuando entré, mis compañeros tenían tantos sueños… que el mío de ser actriz daba tanta pena que terminé por ocultarlo, estaba rodeada de presentadores de programas, de cineastas, reporteros, periodistas… (Tiene ya mucho tiempo que veo a ninguno de ellos, pero sé que muy pocos lograron el objetivo que comentaron tener en la primera clase del primer semestre de su primer carrera).

Me cambié, con el afán de hacer algo que sí me gustara, de tanto ocultar mi sueño de ser actriz hasta lo olvidé, y me confundí entrando a estudiar psicología, que nuevamente, como cuando era niña, llenaba ese impulso de cuestionarlo todo, de querer saber la raíz de las cosas, de investigación.

Muchas de mis compañeras en la primera clase del primer semestre de mi segunda carrera estaban convencidas de querer ser psicólogas clínicas, infantiles, de trastornos de la conducta alimentaria, yo no tenía ni idea… Con el paso del tiempo fui entendiendo muchas cosas, me hice de una línea psicológica a la que le soy fiel, y entiendo hasta donde la experiencia y mi capacidad me dan a entender. Pude recuperar a mi cuerpo (El que usaba para mis espectáculos de niña) a través de la psicoterapia Gestalt, aprendí a escucharlo y a interpretar sus movimientos a través de las constelaciones familiares, aprendí a ver el cuerpo de los demás y lo que nos quieren decir. Creo que corrí con suerte

Y digo creo porque: ¿Cuándo dejará de ser demasiado tarde para seguir tus sueños? ¿En verdad eres feliz en donde estás? ¿Haciendo lo que haces? ¿Rodeado de las personas con las que te encuentras? ¿Recuerdas con facilidad los sueños que tenías de niño? ¿Qué o quién te ha impedido realizarlos? Tú mismo…

¿Qué pensaría de ti tu niño/niña? ¿Se sentiría orgulloso? ¿Te felicitaría?

¿Corriste con suerte o solo te haces creer que estás haciendo lo que te gusta?

Citas:

Psicóloga Gihan Matta del Torno

Teléfono: 2224369297

Correo Electrónico: gihanmatta@gmail.com

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