SER > SANACIÓN
miércoles, 10 de junio de 2020

Mirada transgeneracional

Imagen tomada de internet

Por: Rocío Algara

De nuestros ancestros heredamos mucho más que todo lo visible y evidente como el color de los ojos y de la piel debido a que contamos con una memoria biológica y psíquica donde se almacenan los procesos que han tenido impacto en los que estuvieron antes que nosotros, las impresiones positivas forman parte de nuestros recursos para afianzarnos en la vida y aquello que quedó pendiente lo podremos reconocer y cerrar o se seguirá transmitiendo a las siguientes generaciones.

La transmisión no se realiza solamente a través de los genes, así lo demuestran los estudios recientes en epigenética: los genes parecen tener algo como un interruptor que se activa o desactiva ante un cambio en el ambiente. Esa posición del interruptor se transmite de una generación a otra por lo cual la “memoria” de un evento genético puede abarcar varias generaciones sin que la persona sea consciente. Cuando los bisabuelos han vivido situaciones de muy alto estrés, los bisnietos presentan un aumento del nivel de cortisol y reaccionan como si estuvieran preparados para afrontar esos riesgos.

La familia en ocasiones se puede vivir como una gran carga debido a elementos destructores que la persona busca negar o romper; al mismo tiempo siente dentro una gran contradicción por no respetar de dónde viene. Todo niño hereda las soluciones ganadoras de su familia y también todo aquello no resuelto que con frecuencia se presenta como problema: no me puedo embarazar, no puedo tener pareja, siempre tengo deudas, no puedo concretar mis proyectos, me enojo con mucha facilidad ante determinado tema.

Para poder hacer buen uso de la herencia recibida tanto biológica como psíquica hay que acceder a estas memorias, comprenderlas y donde sea necesario transformarlas e integrarlas.

Lo que se transmite (además de las soluciones) es todo lo no aceptado y lo no acabado como muertes prematuras o repentinas, secretos o vergüenza. Debido a lealtades inconscientes podemos repetir para cumplir con lo inacabado en un intento por sanarlo o reparar a través de la profesión, la pareja, la enfermedad o compensar haciendo de más o de menos de propiedades, hijos, dinero o trabajo.

Sabemos que estamos ante una memoria transgeneracional y no algo de nuestra propia historia cuando tenemos una reacción desproporcionada tanto en exceso como en defecto que no se entiende de dónde viene, no tiene lógica y no se puede evitar sentirlo, no se logra hacer la conexión entre lo sentido con lo ocurrido y la forma de vivirlo.

Hoy te invito a ser consciente de la historia de tu clan recuperando tus tesoros (todos hicieron una parte bien), sanando tu pertenencia, disculpando las limitaciones desde la empatía y el amor y a partir de ahí elegir un nuevo código por ti y los que vienen después de ti.

Repitiendo, Reparando o Compensando no se soluciona. Hay que Aceptar, Reconocer y Liberar a través de honrar y respetar la memoria de los que estuvieron antes que nosotros incluyéndolos a todos : los que perdieron y los que ganaron, los que tuvieron placer y los que vivieron de manera austera. Renunciar a lo que ya no sirve para que así puedas seguir el camino que tiene sentido para tu vida.

Todo lo que se vivió antes, TODO, dio como resultado tu existencia.

* Este artículo es complementario a la charla con el mismo tema que encontrarás en FB en  la página de Grupo Gamma, Grupo Amor 360°.
*Acompañamiento terapéutico

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