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domingo, 09 de agosto de 2020

Las relaciones sanas

Imagen tomada de internet

Por: Rocío Algara 

Las personas necesitamos de los vínculos para poder sobrevivir física y emocionalmente, necesitamos pertenecer y asociarnos. Idealmente esas relaciones deberían ser funcionales, es decir, que favorezcan el desarrollo, apoyo y florecimiento de cada uno de los participantes en esa relación. Debido al tipo de dinámica relacional que aprendimos en nuestra infancia, nos puede pasar que desarrollamos relaciones de amistad, pareja o laboral creyendo que esa es la forma en que se dan las relaciones de convivencia y que no hay otras opciones. Cuando hemos vivido relaciones donde hubo elementos de abuso de cualquier tipo, maltrato, manipulación o chantaje, suele ocurrirnos mucha confusión para poder distinguir una relación sana de otra que no lo es y que incluso nos está perjudicando. Esto se puede identificar cuando hay algo en nuestro cuerpo que nos indica cierta incomodidad e intranquilidad, incluso ansiedad, al relacionarnos con esa persona y solemos pasar por alto estas señales justificando la conducta de la otra persona, haciendo más cosas para que todo vaya bien y en realidad no está en tus manos. De aquí la importancia de reflexionar en las características de las relaciones sanas, las cuales enumero, sin ser una lista exhaustiva, tal vez puedas notar más elementos y añadirlos.

En las relaciones sanas:

  • Existen DOS personas con disposición y disponibilidad de establecer una relación. Si hay solamente uno… puede ser codependencia.
  • Hay claridad y paz, no confusión e incomodidad.
  • Hay reciprocidad por parte de los dos, en cuanto a empatía, madurez, compromiso, estabilidad emocional, amor y participación. Se da y se recibe por ambas partes, no es una relación en el que uno siempre da y el otro siempre recibe, hay flexibilidad en los roles.
  • Se cuidan uno al otro, como equipo, colaboran a favor de metas comunes e individuales.
  • Se es valioso para el otro teniendo puntos de vista diferentes, hay una base de confianza sólida, lo que se diga y cómo se presente la persona eso es, no se oculta o se finge.
  • Se da valor a la experiencia interna de cada uno, sea ésta diferente o igual, se respeta y se toma en cuenta.
  • Cada quien es responsable de su sentimiento sin adjudicar intenciones al otro al decir o hacer algo.
  • Se pueden expresar con respeto las propias opiniones y ser escuchados.
  • Los ritmos de cada quien son respetados, pudiéndose tomar el tiempo para decidir algo.
  • Puede haber equivocaciones y aprender de ello sin ser objeto de burlas, críticas o juicios.
  • Se tiene el derecho a ser tratado con respeto y dignidad, esto implica tus opiniones, necesidades, que te vean a los ojos y te pongan atención, validándote.
  • Se puede pedir lo que se necesita y se reciba con respeto.
  • Se puede decir NO a lo que no se esté dispuesto, con lo que no se sienta cómodo, con lo que no se esté dispuesto a dar.
  • Se pueden fijar los límites en cuanto a cómo se quiere ser tratado, diciendo claramente qué necesito, qué no estoy dispuesto a tolerar, cómo quiero que me traten y cómo no estoy dispuesto a que me traten.

Hay una frase conocida que dice que somos el promedio de las cinco personas con las que más nos relacionamos, hoy te invito a observar tus relaciones y notar tus sensaciones y sentimientos al respecto ¿hay interacciones dolorosas actualmente en tu vida? Observa si lo que das, también lo estás recibiendo. Lo que toca es cuidarse, si te sientes con incomodidad, sin validación ni espontaneidad… hazte caso.

Que todos los seres podamos relacionarnos con aceptación, validación, apoyo y respeto.

 

  • Acompañamiento Terapéutico

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