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domingo, 14 de febrero de 2021

El amor en tiempo de crisis

Por: Dany Dharma*

Actualmente en la casa, el trabajo, en redes sociales, se habla de la crisis económica por la que atravesamos. Esta reiteración muestra que basamos gran parte de nuestra calidad de vida en el confort material, lo cual no es bueno, ni malo, simplemente la confusión es que no hemos entendido que lo material no consiste en tener más dinero, ni en un consumismo excesivo, sino en la estabilidad emocional y previsibilidad financiera que pocas veces contemplamos.

Por otro lado existe otra crisis que nos afecta igual o más que la económica: la crisis del amor, de la cual no somos conscientes por estar dando rienda suelta a los placeres sensoriales, y al materialismo desmedido. Esta visión de la vida nos ha vuelto unos discapacitados para amar, condenándonos al aburrimiento, a la impaciencia y a la angustia.

No hay palabra más trillada que amor. El diccionario de la Real Academia Española (RAE) lo define como: “Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”, pero el amor abarca más que este concepto, mucho más, implica nuestra determinación y capacidad de conocernos, si no nos conocemos, difícilmente podemos amar al otro. No vamos a madurar mientras no seamos capaces de transitar un proceso de autoconocimiento, aceptándonos con nuestras virtudes y defectos, y esto puede llevarnos la vida entera.

El amor es una energía que permea en nuestra totalidad como personas, va más allá de las emociones y sentimientos, es un camino cuya meta es convivir, compartir y evolucionar, donde se aceptan los conflictos con otros, haciéndose cargo de ellos para resolverlos, donde no hay que dejarse llevar por la desesperación y desligarse enseguida, porque se necesita tiempo para recapitular sobre lo que nos ha conducido a las situaciones adversas.

La palabra crisis viene del griego, que significa “separar o decidir, es algo que se rompe y hay que analizarlo”, por lo tanto una crisis del tipo que sea, obliga a reflexionar sobre lo que es preciso cambiar para mejorar lo que sucede. La crisis del amor se la debemos en gran parte a esta sociedad cada vez más imparcial y utilitarista, que genera conductas carentes de cariño y analfabetos del amor; aunado a esto está la sexualidad de consumo, un claro síntoma de que vivimos en la cultura de la lascividad. Para regular estos comportamientos necesitamos urgentemente educación emocional, acompañada de una ética de la sexualidad.

La crisis del amor, es la incapacidad de relacionarnos adecuadamente con los demás por falta de tolerancia. Toleramos poco y queremos que todo nos salga fácil, rápido y divertido. A lo que haya que invertirle mucho tiempo, dedicación y esfuerzo lo dejamos de lado. Se nos olvida que para tener relaciones de calidad, hay que trabajar arduamente en construir vínculos afectivos a su máxima potencia.

Autor

Dany Dharma

Instructor de meditación, coach de vida y escritor

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