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sábado, 18 de abril de 2020

¿Cómo manejas tus emociones ante la cuarentena?

Imagen tomada de internet

Por: Bernadette Martínez Hernández

Las emociones son el combustible de la vida y si no sabes aprovechar ese combustible terminas funcionando como una carcacha en carretera, yendo a vuelta de rueda y gastando toda tu energía en emitir humo.

Una manera de tomar el combustible que te dan las emociones y ponerlo a funcionar en favor de tu vida es la comunicación. Como el tema de la comunicación es muy extenso, me voy a enfocar en la comunicación interna, es decir aquella que tienes contigo mismo.

Los comportamientos que voy a analizar en este texto son los juicios y las quejas. Para ello voy a dar a continuación un par de ejemplos de situaciones con las que todos estamos familiarizados y voy a mostrar cómo la comunicación interna transforma las emociones en poder, apertura y acción que a la vez mejoran la experiencia de vida.

Juzgar o quejarse de algo o alguien es tener una opinión de que ese algo o alguien está mal o hizo algo mal. Las opiniones no son la realidad, son simplemente la racionalización de nuestras emociones. En el caso de los juicios y las quejas, estos indican que hemos perdido la habilidad de expresar una gran gama de emociones de manera productiva.

Un ejemplo simple no los da la situación actual con el coronavirus y el innumerable número de quejas y juicios duros que surgen sobre la gente que no obedece los lineamientos de la cuarentena, es decir aquellos que ignoran el «quédate en casa». Si este es tu caso considera las siguientes preguntas: ¿Qué siento cuando soy testigo de esas acciones? ¿Qué miedo se me dispara y no me deja tranquilo? Ese miedo ¿me causa ansiedad o pensamientos circulares?

Después de admitirte a ti mismo que tienes miedo, puedes empezar a trabajar en navegar esta emoción. Puedes preguntarte qué puedes hacer para sentirte más tranquilo. ¿Será que necesitas expresarle a alguien tu miedo o preocupación? O tal vez necesitas pedirle a alguien que respete un límite o una regla. Asimismo puedes considerar qué herramientas tienes o necesitas aprender para manejar una negativa a seguir un límite o una regla.

Admitir que alguien o algo externo nos afecta profundamente es ponernos en una posición muy vulnerable, es abrir nuestro corazón y exponerlo, irónicamente, a juicios y quejas de otros. Es por eso que el proceso inicial de este trabajo es interno ya que hasta este momento no he mencionado llevar a cabo alguna acción que involucre a alguien más. Para el siguiente paso, mi sugerencia es tener alguien al que le tengamos confianza y que nos pueda decir la verdad. Con esa persona puedes discutir la situación que te aqueja para identificar las acciones a tomar. Esa persona puede ser un lifecoach, un terapeuta, sacerdote o cualquier persona con buena capacidad de escuchar y que además evita emitir juicios o dar consejos sin que se lo pidan.

Como pueden notar, al poner atención en la emoción y no en la opinión, las opciones de acción y de transformación se abren. Con ese tipo de trabajo recuperas tu capacidad de acción independientemente de lo que hagan otras personas o lo que este sucediendo. La clave es admitir que la emoción existe y es dominante, que no se puede apagar un switch y erradicarla, que lo que hay que hacer es enfocarse en que una emoción es simplemente información que permite iluminar una parte de tu ser que requiere atención y que pide comunicarse contigo y expresarse.

El miedo no es la única emocion que se identifica facilmente con emitir juicios o quejas; otra emoción muy fuerte que se esconde detrás de las quejas y los juicios es la tristeza que a su vez está muy asociada con la incapacidad de expresar deseos que confrontan al ego y la identidad.

Un ejemplo clásico es el de las mujeres que juzgan otras mujeres cuando y las tachan de promiscuas cuando en realidad anhelan esa vida sexual plena que esas mujeres, mal llamadas promiscuas, sí se permiten. Esos juicios que ellas externan son simplemente proyecciones de la cárcel interna en la que esas mujeres se han enclaustrado por forzarse a seguir reglas absurdas. Dirigir esos juicios hacia otras mujeres denota lo mucho que se juzgan a sí mismas (posiblemente de manera inconsciente) por desear ese tipo de exploracion sexual.

El negarte a ti mismo eso que tanto deseas produce muchísima tristeza, enojo y frustración. Por ello, si al investigar qué emoción existe detrás de una queja o un juicio descubres enojo o tristeza, lo mejor que puedes hacer por ti mismos es preguntarte qué es lo que deseas realmente y qué emociones te provoca ese deseo. ¿Será que hay algo en lo que otros hacen que te gustaría hacer? ¿Será que podrías tomar las reglas más laxas de otra persona e implementarlas en tu vida para hacerte más feliz? ¿Qué miedo te invade cuando consideras hacer algo que deseas y que juzgas duramente en otras personas?

Una cosa que hay que tener bien clara en esta exploración es que no porque quieras hacer algo tienes que hacerlo inmediatamente. Lo que sí es importante es ser honesto contigo mismo para empezar a desarrollar la capacidad de no juzgar tus deseos y permitirte alcanzar lo que quieres. Al igual que con otras emociones, es recomendable dialogar con una persona de confianza para vislumbrar el siguiente paso a seguir en este descubrimiento personal.

bernadette.life

Experiencias. Magia. Vida. Muerte.

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