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sábado, 10 de febrero de 2018

Cinco heridas emocionales a las que nos enfrentamos

Cinco heridas emocionales a las que nos enfrentamos

POR: Detzani Téllez Medina

 

Todas las experiencias conforman lo que somos ahora, y algunas veces nos sentiremos felices y en otras profundamente desdichados. En esos momentos nuestras heridas se abren, causadas por un daño recibido de otra persona.

Quizás creíamos que ya sólo eran cicatrices, pero en algunas ocasiones vuelven a reaparecer y se abren, porque su naturaleza es la de hacernos una llamada de atención, porque ese daño se está reproduciendo otra vez en nuestras vidas.

Por ello, existen numerosas heridas que vamos a experimentar y que van a tardar en cicatrizar en nuestra vida, y que son:

1.- La humillación:

Somos humillados cuando alguien ataca nuestra dignidad como personas de diversas maneras. Es una forma de denigrarnos, ya sea de forma privada o de forma pública, siendo esta última más dura.

Las consecuencias de sentirse humillado repercuten directamente en la autoestima de la persona, la confianza hacia los otros y la ilusión en lo que haces y esperas del mundo.

La humillación puede llevarse a cabo por tu apariencia física, nivel económico, sexo, raza, nivel académico, enfermedades, etc. Puede ser un ataque claramente identificable o un trato vejatorio a lo largo de un tiempo determinado. Es una de las situaciones más difíciles de superar por las implicaciones psicológicas que generan en nosotros.

2.- La decepción:

Cuando una persona nos decepciona se nos vienen abajo todas las ilusiones y expectativas que teníamos depositadas en ella y en nuestra  relación. Es una mezcla de rabia, sorpresa y pena. Podemos llegar a sentirnos frustrados por esa decepción e incluso deprimidos, y nuestra capacidad para volver a confiar en los demás como antes se verá reducida, e incluso eliminada.

3.- La traición:

Cuando sufrimos una traición sentimos que todo lo que nos dijeron fue mentira. Normalmente cuando nos traicionan es porque han tomado primero toda nuestra  confianza, hemos creído en su palabra hasta el final. Y creímos que todas sus acciones eran honestas, pero descubrimos lo contrario.

4.- La indiferencia:

Muchas personas dicen que lo que más duele es la indiferencia, pero esta puede ser peor aun cuando va dirigida a una persona que no se la merece. Ignorar a alguien es no validarlo, hacer como si no existiera y eso duele y lastima mucho a la persona. Ignorar es una clase de violencia hacia la otra persona.

5.- La pérdida:

No es un daño intencionado, ni algo que sea premeditado como en los casos anteriores. Las personas que amamos no eligen morir para hacernos daño, sin embargo cuando desaparecen del mundo, algo de nuestro mundo desaparece con ellos.

¿Qué podemos hacer?

  1. Acepta la herida como parte de tu historia.
  2. Acepta el hecho de que lo que temes o reprochas te lo haces a ti mismo y a los demás.
  3. Date el permiso para enfadarte con aquellas personas que alimentaron esa herida; pero libera y perdona también.
  4. Ninguna transformación es posible si no se acepta previamente la herida.
  5. Date tiempo para observar cómo te has apegado a tu herida en todos estos años.

 

Asociación civil que recomiendo:

Fundación Educa México, A. C.

Asociación que apoya la educación de niños y jóvenes de escasos recursos de nuestro país.

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