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domingo, 09 de febrero de 2020

Cerrando Círculos. Siete pasos para lograrlo

Dany Dharma

Dicen que la vida es un proceso continuo de autodescubrimiento, y esto es cierto, pero también la vida es un proceso donde debemos de aprender a cerrar capítulos o los círculos que vamos dejando abiertos, lo cual implica dejar atrás nuestros rencores, dejar atrás algunas relaciones, incluso algunos recuerdos, se trata de liberar las nostalgias de antaño, ya que de no hacerlo viviremos atrapados en el pasado, torturándonos por lo que pudo haber sido y no fue.

Nosotros como individuos, de alguna u otra forma, abrimos y cerramos círculos como parte de nuestra condición humana, ya que todo principio tiene su final, nada es para siempre. Esto ocurre a veces cuando nos encontramos atrapados por nuestras emociones y actitudes aflictivas en varias áreas de nuestra vida, pudiendo ser estas: la familia, la pareja o el trabajo.

Alguna forma de darnos cuenta que no hemos cerrado círculos es, por ejemplo: cuando constantemente retrocedemos en el tiempo, a través de un recuerdo que nos lastima o nos hace sufrir, provocándonos una intensa emoción como el enojo, el resentimiento o la frustración. Estos pensamientos y sentimientos hacen que nuestra vida se vuelva insatisfactoria,que no nos demos cuenta; por eso la importancia de desapegarnos de las personas, de los hechos que nos mantienen estáticos y de los por qués. ¿Por qué yo? ¿Por qué a mí?

Existe un dicho popular que nos dice que hay que aprender a ganar y a perder, pero también hay una creencia arraigada en nuestra mente: “a nadie nos gusta perder”, y no se trata de perder, se trata de aprender a soltar lo que nos ancla a nuestro puerto llamado infelicidad. ¡Suelta hoy las amarras de tu velero y hazte a la mar, en ese vasto océano de conciencia!

Nos quejamos de las calamidades que ocurren en nuestra vida, es decir nos centramos en el resultado (consecuencias), pero pocas veces o casi nunca analizamos las causas. Si analizáramos las causas nos daríamos cuenta de que también somos co-partícipes de aquello que llamamos desdicha, infortunio o mala suerte. Nada se nos da por casualidad, sino por causalidad; nosotros generamos en gran medida cómo nos va en la vida a través de nuestros pensamientos, palabras y acciones.

Los círculos se deben cerrar sanamente, es decir con cuidado, con amor y despreocupación; ya que de no hacerlo el costo será muy alto, padeciendo un desgaste mental; es como dejar una puerta abierta en la casa donde habitan tus pensamientos, donde tarde que temprano se mete un delincuente a robarte, y ¿qué es lo que te roba? Entre otras cosas te roba: tu paz, tu tranquilidad y tu alegría.

Para empezar a cerrar círculos primeramente hay que ubicar en qué área de vida puede estar abierta esa puerta, después ver qué es lo que piensas, sientes y haces respecto a esa situación o hacia esa persona. Haz esta reflexión con humildad, desde tu corazón, no desde tu razón. El hecho de tomar esta decisión implica un enorme beneficio para ti y para nadie más. Si has decidido dejar atrás tus temores, olvidar o perdonar a alguien ¡adelante!, hazlo hoy a través de una oración, de una plegaria, o simplemente escribe en una hoja en blanco lo que te molesta o te duele y posteriormente destrúyela o quémala.

Hay siete pasos esenciales que pueden ayudarte a cerrarlos definitivamente:

  1. Acepta las cosas como son y no como quieres que sean.
  2. Antes de perdonar a los demás, primeramente perdónate a ti mismo.
  3. Deja atrás tu soberbia y transita por el sendero de la humildad.
  4. Comprométete a disfrutar del presente y dejar atrás el pasado.
  5. Reconoce la parte de responsabilidad que tienes en ciertas situaciones y con ciertas personas.
  6. Elige un día de la semana para celebrar que has dejado atrás lo que te angustiaba.
  7. A partir de hoy cuida tus pensamientos, palabras y acciones, como tú más preciado tesoro.

Por otro lado también es importante hacernos preguntas para clarificar lo que tenemos pendiente de resolver:

  • ¿Qué puerta o puertas he dejado abiertas en mi vida?
  • ¿Cuáles son mis sentimientos respecto a los capítulos pendientes de cerrar?
  • ¿Qué hice o deje de hacer respecto a esa situación o persona?
  • ¿Cuáles son los sueños que he dejado de hacer por estar atado al pasado?
  • ¿Vivo siendo feliz o queriendo tener la razón?
  • Actualmente ¿cuál es mi estado físico y emocional?
  • ¿Cuáles son mis actitudes en mi vida personal y profesional?

Si no nos hacemos responsables de lo que provocamos, jamás cerraremos círculos en nuestra vida, ya que siempre buscaremos un culpable para hacernos la víctima. Hay que actuar proactivamente a través de ser protagonistas para cambiar la situación que nos incomoda, que nos hace sufrir o que nos tiene viviendo en el miedo.

En conclusión, no hay que esperar a que nos quieran, a que nos comprendan, a que nos escuchen, a que nos reconozcan. Solamente debemos apresurarnos a cerrar los círculos que hemos dejado abiertos para disfrutar de la experiencia presente. Recuerda que la vida es corta, por eso hay que aprender a desprenderse, a hacer cambios y encontrar nuevas personas que pueden ser el inicio de un nuevo círculo.

Autor:

Dany Dharma
Escritor, conferencista, coach de vida e instructor de meditación

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