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martes, 28 de agosto de 2018

El Merecimiento… ¿Es un Reto?

El Merecimiento… ¿Es un Reto?

POR: Gina Tager

 

Me he esforzado tanto… que me lo merezco.”

Pensamos que lo que buscamos detrás del peso y la figura, es Salud, ropa bonita y estética… pero en realidad, lo que siempre hay detrás de cualquier ganancia aparente al mantener cierto peso y silueta, es la sensación de merecimiento.

Esto no es algo nuevo, de hecho lo he mencionado en más de un video y artículo, sin embargo, fue una pregunta que me hicieron en uno de los programas en los que he participado, y que me llevó reflexionar una vez más en este tema.

¿Qué pasa cuando me premio con comida? ¿Qué significa el que tenga que hacer o lograr ciertas cosas para poder llegar al punto donde diga “Me lo merezco”?

Pues pasan muchas cosas, dos en especial que quiero expresar el día de hoy.

Primero: la restricción es, sin lugar a dudas, constante y eterna compañera de ese viaje.

El que yo tenga la necesidad de “soltar la soga” un rato, por la razón que sea, me está diciendo que la soga vive apretada de manera natural. Son esos episodios de “permisividad y/o descontrol” los que tiran la máscara de normalidad y tranquilidad para enseñarnos la verdadera naturaleza de la relación que tenemos con la comida y la Vida. Si yo necesito soltar la soga para poder sentir algo de placer, quiere decir que esa soga me quita el aire el resto del tiempo, en el grado que sea.

¿En verdad estamos diseñados para vivir en crónico ahorcamiento?

Segundo… El estado de “merecimiento” está ligado a y condicionado por aquello que hagamos o logremos.

Es aquí donde quiero detenerme más tiempo, no porque el primer punto sea menos importante, sino porque este es el tema que me llevó a escribir estas palabras. Tengas o no retos con cuerpo y comida, me atrevo a decir que todos, en algún grado u otro, tenemos retos de “merecimiento”. Basta darse cuenta cómo crecemos, cómo se nos educa… y aunque no pretendo descubrir el hilo negro en cuanto a educación o promover un sistema infalible para padres, sí pretendo hacer consciencia… Si “te estás calladit@”, “si te portas bien”, si “te comes todas las verduras”, si “sacas buenas notas”, entonces SÍ MERECES la aprobación que tanto buscas.

Sí, esto no es nuevo y existen muchos libros y profesionales hablando del tema. Lo que hoy quiero es exponer la importante conexión que esto tiene con la relación que tenemos con la comida y nuestro cuerpo.

“Puedo comerme el pastel. Hoy di X número de pasos.”

Puedo darme permiso, me portado bien toda la semana.”

“Me merezco estas papitas, fue un día muy duro.”

Y es que no importa si es un pastel o unas papas, o un día sin hacer ejercicio, todo esto nace y se refuerza por el simple y grave hecho de ¡¡nos sentirnos “merecedores” la mayor parte del tiempo!!

¿Cómo puede entonces sorprendernos que alguien se refugie en ciertos alimentos?

¿Quién puede vivir de manera plena la Vida sin sentir que merece vivirla?

La respuesta es nadie.

De ahí, que si mi único medio es la “restricción-permisión” viviré eternamente enganchad@ y aferrad@ a los pocos minutos de efímera felicidad, suficiencia y placer que pueda medio tocar con un pedazo de pastel.

El problema no es la comida, es lo poco merecedores que nos sentimos.

Antes de juzgar a las personas que están en este ciclo, me permito recordar que esta compulsión (como cualquier otra) tiene múltiples caras (dinero, poder, sometimiento, admiración externa, ropa, entre otros). Lo que queremos, en lugar de juzgar, es cultivar la comprensión y la compasión… Por todos, porque todos hemos, de una forma u otra, sentido las garras del desmerecimiento apretarnos el cuello y asfixiarnos el alma.

Si te encuentras en este ciclo, si tus grandes esfuerzos, la gran dosis de “fuerza” de voluntad y toda tu motivación, siguen sin darte frutos, llevándote al lugar contrario, desgastando tu convicción al punto de hacerte dudar y flaquear… RESPIRA… la culpa no es tuya, nada tiene que ver con tu suficiencia, el problema está en que se han dirigido todos los esfuerzos al lugar equivocado. Porque puedo decirte que más que cambiar tu cuerpo, tu cara o tu dieta, el secreto está en reconectar con aquello que olvidaste hace tiempo… tu derecho de nacimiento, la certeza de ser quien eres, tal cual, mereces ser feliz, mereces expresarte, mereces vivir, MERECES SER TÚ.

¿Esto se logra leyendo un simple artículo?

Probablemente no. Pero sí es un buen lugar para comenzar a crear consciencia y re-definir el rumbo de tu esfuerzo, de tu energía y tu tiempo de Vida.

La próxima vez que pienses “comeré esto porque lo merezco”, no te castigues, reafirma esa gran verdad, recuerda que SIEMPRE mereces todo, que no hace falta hacer distinciones o merecer a escondidas; y agradécete de corazón, porque pensarlo te recordará que aún hay camino para re-conectar contigo, que mereces amarte y cuidarte, así sin más.

A eso, más allá de la talla o el peso, es a lo que yo llamo plenitud y felicidad.

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