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domingo, 24 de diciembre de 2017

Cuando la autoestima pasa por la balanza

Cuando la autoestima pasa por la balanza

POR: Julia Natalia Camas Gómez y Dianne Coyotzi Constable

 

¿Quién no se quiere ver bien? Ésta es una preocupación constante en las personas, sobre todo en las mujeres, que incrementa por los mensajes subliminales, y a veces de forma directa a través de los programas de televisión en general. Todos emiten estereotipos de lo que debe ser la belleza física.

Las jóvenes de hoy han crecido con la idea de que el “cuerpo perfecto” debe ser alto y delgado. Los medios de comunicación les han hecho creer que para modelar en una pasarela o aparecer en una revista de moda, se necesita tener una fisonomía esbelta y sin un gramo de grasa.

Un ejemplo que demuestra lo anterior lo encontramos en una página de internet llamada “Tus amigas Ana y Mía”, la cual incentiva a los jóvenes para que sigan acabando lentamente con su vida. Y es que el significado de las “amigas” es nada más y nada menos que: Ana-Anorexia y Mía-Bulimia, una especie de código que utilizan los adeptos a este tipo de contenidos.

De esta forma, el problema surge cuando se trata de hacer lo que sea para conseguirlo. Un ejemplo que abordaremos es el de Mariana Sánchez Gómez, quien forma parte de un segmento de adolescentes que han sido víctimas de comerciales que prometen tener el cuerpo de una modelo o actriz, y que para lograrlo suelen someterse a dietas estrictas, largas horas en el gimnasio, fajas reductoras, hasta llegar al extremo de usar purgativos o provocarse vómitos para prevenir el aumento de peso.

Mariana tiene 20 años de edad y explicó a este equipo de periodistas cómo es vivir con una de estas enfermedades.

Para serte sincera creo que siempre he estado inconforme con mi cuerpo, sin embargo, tal vez cuando era pequeña no me importaba tanto hasta que a los 14 años realmente me empecé a preocupar del cómo me veía y el cómo los demás también me veían, fue ahí donde empecé”.

Mariana explicó que siguió una dieta muy famosa en las redes sociales, así como en su círculo de amistad. La famosa dieta de la luna era su nombre, y llegó a ella por recomendación de una amiga que conoció y siguió esta supuesta solución para la pérdida de peso.

Nuestra entrevistada relató que al principio todo parecía que iba a estar bien, pero después de dos semanas de hacerla sufrió un desmayo en la universidad y tuvieron que atenderla porque presentó bajos niveles de azúcar en el cuerpo. Ante esto, prefirió acudir a un especialista para evitar más sobresaltos en su salud.

Sin embargo, a pesar de acudir al médico, Mariana expresó que seguía pensando en lo mal que veía su cuerpo, empezando a apartarse de las salidas y de sus amigos principalmente.  Además, decidió alejarse de todo lo que incluía comida, como el ir a desayunar, a comer o a cenar, escenarios que llegaron a convertirse en una pesadilla.

Prefería que las salidas fueran a un parque para poder caminar y hacer ejercicio, aunque sabía que no por eso bajaría de peso, pero al final prefería evitar cualquier tipo de salidas, ya que temía que las personas que estaban dentro de mi núcleo se fueran a dar cuenta. Y en caso de que llegaran a convencerme, temía el momento en el que se llegara a hablar de algún plan que incluyera alimentos, porque seguro pondría excusas como el famoso, ya comí, no tengo hambre, o terminaría por pedir una botella de agua. Sólo cuando realmente tenía mucha hambre, comía, pero justo al terminar pasaba al baño, y es así como de los amigos me fui alejando”.

La desesperación de Mariana por el que le mencionaran que se encontraba mal realizando estos actos, fue una de las consecuencias de perder los pocos conocidos o amigos que tenía, y fue así como se cohibió de la realidad encerrándose en un mundo el cual sólo pudiera realizar lo que realmente buscaba: tener un cuerpo perfecto ante sus ojos, aunque tuviera que purgarse a cualquier hora después de comer. Por esta razón, su mundo poco a poco fue estar horas en su cuarto y en la academia de ballet, donde ella practicaba y realizaba largas horas de ejercicio.

También, otro elemento de este mundo que narra Mariana, lo representaba cada ayuno al que se sometía, situación que le causó una alteración grave en su presión arterial.

Posteriormente señaló que, sin que nadie supiera, acudió a una clínica de masajes reductivos, donde le dieron pastillas que tomaría antes de cada alimento para inhibir el deseo de comer, y explicó que empezó a notar cambios en su cuerpo, fue así como empezó a bajar de peso y perdió medidas muy rápido, pero a los tres meses cuando dejó de tomarlas volvió a recuperar el peso que había bajado y un poco más; por lo que decidió acudir con un nutriólogo que le recomendó primero desintoxicar su organismo y racionar sus alimentos. Expresando que obtuvo la información de la clínica por la promoción de la misma en los medios de comunicación, como la televisión.

Este testimonio forma parte de la realidad de este fenómeno. Estadísticas derivadas de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2012, en el apartado de “Trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes”, la proporción de riesgo de tener un trastorno es de 1.3 por ciento (1.9 por ciento en el sexo femenino y 0.8 por ciento en el masculino) y fue más alta (0.9 por ciento y 0.4 por ciento para el sexo femenino y masculino, respectivamente) que la registrada en el año 2006.

La Ensanut-2012 establece que las mujeres son el sexo predominante en la cual se presenta mayor frecuencia en las conductas encaminadas a la búsqueda por bajar de peso, realizando ayunos, dietas, toma de pastillas. Siendo las damas de entre 16 y 19 años las que más presentan esta anomalía, aunque actualmente esta enfermedad está alcanzando a mujeres jóvenes con un rango de edad de 11 a 15 años.

Dentro de la investigación que realizamos se desprende que, por grupos de edad, los hombres de 14 a 19 años tienen una mayor prevalencia de conductas de riesgo, ya que, a comparación de los jóvenes varones de 10 a 13 años, el comer demasiado y posteriormente realizar ejercicio es un punto importante para el grupo mencionado.

En cuanto a las mujeres adolescentes, a diferencia del grupo mencionado, el correspondiente al de 14 a 19 años tiene una mayor prevalencia a todos los trastornos de la conducta alimentaria, excepto a la inducción del vómito.

María Zoraida Joseph Fábregas, licenciada en psicología, especialista y encargada del área de trastornos de la conducta alimentaria en su propia clínica, explicó que desde hace una década cada día son más las personas, sobre todo niños y adolescentes quienes padecen de uno o más trastornos alimenticios, siendo los principales la anorexia y la bulimia.

Destacó que entre los jóvenes están de moda estos tipos de trastornos, pues las personas canalizan todas sus energías y pensamientos en querer lograr un cuerpo perfecto, exagerando sus prácticas físicas, lo que genera daños en la salud que pueden llegar a ser irreversibles.

La especialista comentó que todas las dietas que existen hoy en día son creadas y puestas de moda por la sociedad, teniendo como consecuencia que una gran cantidad de personas las realice sin supervisión médica, por lo que la mayoría de quienes emplean estas dietas corren el riesgo de sufrir alteraciones en la salud y en los casos más extremos, la muerte.

Joseph Fábregas también puntualizó que el fenómeno de la mercadotecnia ha alcanzado casos extremos, como el hecho de que actualmente las tallas están alteradas, “Si uno va a los centros comerciales, encuentra hasta talla 0, cuando antes no se veía esto”, lo que para la especialista es otro de los factores por el cual los jóvenes caen en estas enfermedades. Todo por encajar en estándares impuestos por empresas de moda.

Para ver el reportaje completo, puedes hacer clic aquí: https://accionalaciencia.com/2017/12/07/cuando-la-autoestima-pasa-por-la-balanza/

 

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