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sábado, 18 de agosto de 2018

Bebidas azucaradas: adictivas y malas

Bebidas azucaradas: adictivas y malas

POR: Christina Lima*

 

En las últimas décadas, a través de la tecnología de alimentos, podemos encontrar el azúcar (y otros tipos de azúcares) de forma libre y en cantidades excesivas. Hoy en día uno de los vehículos principales de azúcar al cual se tiene fácil acceso son las bebidas azucaradas. El acceso tan frecuente que se tiene hoy en día jamás se había visto en la historia de la humanidad. Por lo tanto, gran parte de la población está teniendo un consumo sumamente enaltecido (más del 200% de lo que es tolerable consumir).

Es importante y necesario que se proteja a la infancia del consumo tan excesivo de bebidas con azúcar. La información que contienen los etiquetados o anuncios de las bebidas azucaradas o refrescos no orientan realmente a los consumidores de lo que verdaderamente contiene el producto, sino que sucede todo lo contrario. Hay una fuerte desorientación y hay mucha información que se oculta, lo cual también ha inducido a que continúe el consumo de productos altos en azúcar.

Aparte de toda la publicidad, existe un factor más que ha provocado que las personas consuman productos altos en azúcar sin parar. Esto es que el alto consumo tanto de alimentos como bebidas con azúcar es adictivo. Neurológicamente es tan placentero consumir cantidades altas de azúcar porque se desata el mecanismo “opioide” o del placer, liberando hormonas que provocan bienestar.

La liberación de hormonas del placer de forma natural es algo bueno ya que es lo que permite que el ser humano siga consumiendo alimentos y que el comer sea un acontecimiento agradable. Pero en el momento en que se crea un desbalance en este mecanismo, se provoca una fuerte adicción al azúcar. Y más aún, si se consumen productos que contienen sal y azúcar o azúcar y grasa o azúcar, grasa y sal, el grado de adicción es mayor. Sin saberlo, los niños y adultos se están acostumbrando a los sabores tan intensos tanto salados como dulces, que ahora se ha convertido en un hábito el consumo de bebidas azucaradas y refrescos. Esto está teniendo fuertes consecuencias en la salud.

 

Fuente: www.elpoderdelconsumidor.org

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