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viernes, 08 de diciembre de 2017

¿Tú ya descubriste a qué viniste a este mundo?

POR: Blanca Patricia Galindo

 

Perdida. Sí, perdida, así llegué a sentirme durante los últimos cuatro años. Como un barquito de papel que es arrojado por un niño en un charco, donde no hay rumbo, no hay destino…

Sí, lo que sucedió es que perdí mi Sentido de Vida, el propósito por el cual llegué hace más de cuatro décadas a este plano, a este mundo. Durante mucho tiempo caminé segura, sabedora de lo que amaba hacer, pero de pronto eso ¡pum, desapareció!

No fue de a gratis que toda la seguridad y confianza que había en mí se desvaneciera, sucedieron muchas cosas que me llevaron a encerrarme en una burbuja protectora y aislarme del mundo a grado tal que cuando quise salir ya no sabía a dónde dirigir mis pasos.

Las pérdidas, fuertes casi todas, me hicieron caer. No, no me quejo ni arrepiento, porque justo esa fuerte caída es la que poco a poco me ha hecho reflexionar sobre las preguntas que muchos solemos hacernos, pero a las que no todos encontramos respuestas.

¿Qué hago aquí? ¿a qué vine a este mundo? ¿cómo sé cuál es ese propósito de vida del que muchos, incluso terapeutas, me hablan? ¿de qué se trata la vida?

Esas son sólo algunas de las preguntas que me hice durante mucho tiempo, pero que también le hacía yo a personas con las que coincidía en distintos ámbitos del desarrollo humano y holístico.

Pero qué crees, nadie me lo pudo responder. Y no es porque los demás fueran ignorantes, al contrario, varias de esas personas son en verdad sabias. Lo que pasa es que eso es algo que sólo tú puedes contestar y saber.

Sí, tu propósito de vida es algo que nadie te puede decir y esa es la magia. En el libro “El poder de la intención”, del maestro Wayne W. Dyer, se habla mucho y de una manera hermosa sobre este tema. Tanto, que se convierte en una brújula.

Y entre lo que leí en el libro y lo que me toca vivir, puedo decirte que tú y sólo tú puedes saber qué es aquello que, como te he comentado otras veces, hace cantar a tu corazón, lo que harías sin recibir un peso a cambio.

“Sentirás que tienes un propósito cuando des tu vida al servicio de los demás” es lo que comparte Wayne Dyer. Y así es, todos llegamos a este mundo para cumplir una misión, y tenemos grandes ejemplos como el de la Madre Teresa de Calcuta, el de Nelson Mandela o Gandhi.

Cada uno de ellos, por sólo mencionar a algunos de los más conocidos, vinieron a algo, sea a ayudar al prójimo incondicionalmente en la pobreza y la enfermedad o a liberar a sus naciones del poderío extranjero.

Pero regresemos a nosotros. A mis 47 años, yo, Blanca, me he preguntado mucho sobre a qué vine a esta Tierra. Y me ha llevado tiempo irlo descubriendo, pero sobre todo creérmelo. Sí, creerme que llegué con los dones y recursos necesarios para desarrollarlos.

Hay tres cosas que amo hacer en la vida y todas se unen en algún punto: relaciones públicas, ¡amo convivir con las personas y conocer a alguien nuevo para mí!; escribir, porque encuentro un espacio donde puedo expresarme y compartir con los demás como sucede con Revista Ser, y el desarrollo humano, porque es en la meditación, y dentro de nosotros, donde se hallan las verdaderas respuestas.

Y tú, ¿ya sabes a qué viniste a este mundo?

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