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lunes, 29 de junio de 2020

Qué son los Modelos Mentales

Imagen tomada de internet

Por: Dany Dharma

El entorno influye en el significado de los elementos lingüísticos, porque la comprensión es un fenómeno holístico: captamos la situación como un todo e interpretamos las partes en relación a ese todo. Es decir, en una situación significa una cosa, en otro ambiente significa otro. Aquí podemos distinguir dos tipos de contextos: El contexto del mundo que es el conjunto de objetos físicos, interpretaciones generalmente aceptadas y prácticas sociales que rodean al elemento en cuestión. El contexto mental que es el conjunto de sentidos, supuestos, reglas de razonamiento, inferencias, etc. que nos llevan a hacer determinadas interpretaciones. A este ámbito lo llamaremos modelo mental.

A la hora de actuar ante diferentes situaciones, sin darnos cuenta, respondemos de forma casi automática con acciones utilizadas en condiciones similares en el pasado. Simplificamos lo que creamos a través de las experiencias vividas, este es el principal motivo por el cual afectamos lo que vemos, es decir, distorsionamos la realidad dependiendo de lo que nosotros conservamos por debajo de nuestra conciencia.

Los modelos mentales son supuestos profundamente arraigados, generalizaciones, imágenes o historias que influyen sobre cómo entendemos al mundo y cómo actuamos en él. Operan permanentemente en forma subconsciente en nuestras vidas personales, en los ámbitos laborales y en organizaciones sociales, ayudándonos a dar sentido a la realidad y a operar en ella con funcionalidad.

Nuestros modelos mentales tienen una influencia tal en nosotros que no sólo determinan el modo de percibir, sentir e interpretar, sino también la forma de actuar ante ello, y pueden ir desde simples generalizaciones hasta teorías complejas. Pero, las distintas percepciones, opiniones y acciones no constituyen un problema en sí mismas, se vuelven conflictivas en un momento dado, cuando cada persona cree que su manera de ver las cosas es la manera adecuada de verlas, y trata de imponer sus razones a otra persona.

En vez de utilizar las diferentes percepciones para expandir su perspectiva e integrarlas en una visión común, cada uno de los interlocutores se aferra a su punto de vista. En vez de indagar en los modelos mentales del interlocutor, se traban en una batalla para definir quién tiene la razón, quien tiene la interpretación correcta de la realidad.

Los modelos mentales son también el archivo que contiene los comportamientos rutinarios. Es decir, uno necesita prestar atención consciente para tomar decisiones no programadas. Pero con el correr del tiempo, desarrolla la capacidad de actuar en forma automática, trasladando estas decisiones, haciendo economía del hábito. Esta economía es fundamental para la vida, ya que sin ella sería imposible actuar con la velocidad requerida por las circunstancias, pero también tiene un costo, las rutinas automáticas son inflexibles y se vuelven inconscientes.

Los filtros a través de los cuales los seres humanos damos sentido a nuestras experiencias provienen de cuatro fuentes:

Nuestra biología: nuestro cuerpo presenta limitaciones fisiológicas distintas a las de otros mamíferos, y que delimitan nuestras percepciones y, por tanto, nuestro abanico de respuestas posibles. Nuestras experiencias perceptuales están mucho más determinadas por la propia estructura de su sistema nervioso, que por las agitaciones externas.

Nuestro lenguaje: a través del lenguaje otorgamos determinado sentido a lo que vemos. La profesión médica, por ejemplo, emplea un lenguaje distinto al de los abogados. Gracias al lenguaje compartido podemos comunicarnos y coordinar acciones. Uno no habla de lo que ve, sino que ve solo aquello de lo que puede hablar.

Nuestra cultura: se conforma a partir de patrones habituales de interpretación y de acción desarrollados en el seno de una comunidad; sea una familia, una sociedad, una organización, etc. Se trata de patrones del pasado que muestran un funcionamiento eficaz, pasando a ser la única forma correcta de responder a los desafíos del presente y del futuro, lo cual en un momento determinado se convierte en ceguera o incompetencia del observador.

Nuestra historia personal: cada uno de nosotros es fruto de un cúmulo de circunstancias personales y sociales como: raza, sexo, nacionalidad, influencias familiares, educación, etc. que nos hace diferentes y que nos predispone a ciertas cosas más que a otras. Por lo tanto como seres humanos vivimos en la misma realidad pero la experimentamos en forma diferentes.

Construimos internamente nuestra interpretación de la realidad en vez de percibir lo que está ahí afuera, y los problemas interpersonales aparecen porque la realidad que construimos puede ser contraria a la que construye el otro. Si mostramos respeto, evitamos los juicios y adquirimos la habilidad para manejar los modelos mentales nos volveremos capaces de identificarlos y, por consiguiente, de actuar responsablemente ante las circunstancias dadas.

Bibliografía: Metamanagement, Tomo 1, Fredy Kofman, Editorial Granica

 * Escritor, conferencista, coach de vida e instructor de meditación

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