sábado, 16 de diciembre de 2017

¿Qué es ser espiritual? ¿Existe alguna respuesta?

¿Qué es ser espiritual? ¿Existe alguna respuesta?¿Qué es ser espiritual? ¿Existe alguna respuesta?

POR: Blanca Patricia Galindo

 

Sí, ¿qué es ser espiritual? Esta es una pregunta que me he hecho desde hace tiempo y no una, sino muchas veces. ¿Ser espiritual es meditar? ¿es hacer yoga? ¿es ser “pobre”? ¿es ser “buena persona” aunque pasen encima de ti? ¿es pensar bonito sin darnos cuenta de la realidad?

Quizá tú también te has hecho estas preguntas, y de algo estoy segura, qué difícil es lograr una respuesta que en verdad nos haga sentido, que nos quite algunas dudas, que nos permita saber que el camino que seguimos es el correcto.

Leía hace un rato un artículo que compartió Vania Grijalva, una compañera mía de formación como teachers Heal Your Life, de Louise L. Hay, y ella decía algo muy real, ser espiritual no significa tener sólo pensamientos positivos o no darnos cuenta de que somos luz y sombra, de que tenemos mucho qué trabajar en nosotros.

Dentro de mis lecturas encuentro planteamientos que pueden en algún momento contraponerse. Algunos que establecen la necesidad de “pensar positivamente” y otros que nos hacen voltear a ver nuestro lado oscuro para poder resolver los temas pendientes y llegar a un estado de sanación.

Creo que ambas posturas tienen razón, pero son complementarias. No podemos vivir en la negatividad, en pensar que todo es “malo” y que lo peor de la vida es lo que nos sucede a nosotros y a nadie más, porque aquí corremos el riesgo de ser unas eternas víctimas.

Y si nos atrevemos a ver del otro lado, del lado aparentemente “negativo” o lo que algunos terapeutas como Debbie Ford llaman “La sombra”, podemos ver aquello que vinimos a trabajar y sanar en esta vida.

Recuerdo que una amiga a la que quise mucho (o aún quiero), me dijo una vez que era yo una “incongruente espiritual”, confieso que hoy lo pienso y me da risa. Se puede pensar así, pero la realidad es que no somos seres humanos perfectos, sino en proceso de perfección.

Como muchos, quienes hemos decidido hacer lo que se conoce como el recorrido de Regreso a Casa, o espiritual, tenemos luces y sombras, porque sin el blanco no existiría el negro. Lo importante es que trabajemos en superar esas partes por sanar. Quizá para algunos sean las adicciones, para otros la desidia, para unos más la ira, en fin… hay mucho por hacer.

Y para eso está la vía de la espiritualidad. En realidad casi todos vivimos la espiritualidad, pero no nos damos cuenta. Desde el sólo momento en que se cree en algo (o alguien) ya hay una conexión con algo más.

El detalle, señala el texto que les comentaba que leí y que es de un portal llamado Pijama Surf, es que parte de los seres humanos vivimos o viven la espiritualidad como “algo de moda”, por querer formar parte de un grupo social o por querer sentirse “cool”.

La espiritualidad va mucho, mucho más allá. Nos lleva a vivir prácticas como el Yoga, la meditación, las danzas sagradas, en fin, hay mil y un caminos. Lo importante, lo valioso, es que sea cual sea la vía que elijas, ésta te lleve adentro de ti, que te haga reencontrar a tu ser interior, lo divino que habita en ti.

Para mí el camino es la meditación, el espacio de silencio y gratitud. Y no, esto no me hace “especial”, me entristezco, me enojo, cometo errores como cualquier otro ser humano, pero trato de que esto sea cada vez menor, de encontrar qué lo detona y, entonces sí, poder avanzar paso a paso hasta donde tenga que llegar.

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