martes, 10 de abril de 2018

Los problemas como milagros poderosos

Los problemas como milagros poderosos

POR: Pilar Otero*

 

¿Y si nos dijeran que en caso de transitar alguna enfermedad podemos sanarnos, o, que si no la transitamos por el momento, podemos llegar a hacerlo en un futuro? ¿Seguiríamos viviendo como hoy? ¿Qué cosas cambiaríamos?

A la mayoría de nosotros nos ocurre que, cuando nos encontramos bien, no vemos la necesidad de cambiar el estilo de vida que llevamos, de lo contrario, cuando por el momento nos diagnostican alguna enfermedad, parece que el mundo se nos derrumba y de un momento a otro queremos hacer lo que sea para remediar la situación. Lo que sea por volver a recuperar nuestra salud.

Hoy me encuentro escribiendo con el fin de contar mi historia y de hacer énfasis en la importancia de prevenir, de CUIDARNOS, sin tener que llegar a ser diagnosticados con alguna enfermedad.

A los 10 años me diagnosticaron diabetes tipo 1, y debo decir que en ese momento mi actitud frente a las situaciones y la manera en que ingería las emociones no era la apropiada. Desde ese preciso instante decidí no bajar los brazos, no ser una más de las mil diabéticas/os que estaba acostumbrada a escuchar; que condicionan su vida por la enfermedad.

Comencé por convencerme de que yo no SOY diabética sino que TRANSITO una diabetes, lo cual se aplica para cualquier enfermedad o situación que atravesamos.

Para poder lograr ello, decidí acercarme a la meditación, buscar un poco más allá de la medicina tradicional donde solamente me hacían sentir cada vez más limitada en un proceso de diabetes que se agravaría cada vez más.

Una vez que tomé la decisión, el universo sólo me fue llevando por el camino que tenía que transitar.

A los 13 años, tuve la bendición de asistir a un curso llamado “Camino a la sanación” en el Chopra Center en San Diego, California. Podría decir que desde ahí cambió COMPLETAMENTE mi forma de pensar y de ingerir emociones. Reafirme el potencial que tenía adentro para vivir, sintiéndome como vine al mundo a hacerlo: PLENA, LIBRE, CON ENERGIA, CON GANAS DE REIR… en fin, con ganas de vivir, de hacer lo que sentía que había venido a hacer.

Si pensamos un segundo en ese estado de plenitud total, pensamos seguramente que es inalcanzable, o que quizás, sólo lo puede lograr alguien “especial”, alguien que tuviera mucha fuerza de voluntad, lo cual no nos creemos preparados.

Indudablemente, cualquiera de esas afirmaciones sería correcta si pensamos en triunfo como resultado del esfuerzo máximo, casi inhumano, o si nos encontramos separados, de uno mismo pero también de la naturaleza.

Y AQUÍ INTRODUZCO LO PRINCIPAL DE ÉSTA HISTORIA: el momento en que me di cuenta de lo muy separada que había estado de mí y de mi entorno, es decir, la poca comunicación que había sabido tener con mi cuerpo, lo poco que lo había escuchado.

Entendí, entonces, el motivo por el cual había sido diagnosticada con diabetes. Mi cuerpo, mi mente y mi alma, habíamos estado totalmente separados entre sí y al mismo tiempo de la naturaleza.

QUÉ MARAVILLOSO FUE SABER LA CAUSA DE LA ENFERMEDAD PARA PODER ASÍ SABER COMO TRATARLA.

Comparto entonces algunas de las sugerencias a tener en cuenta, ya sea si te encuentras en un momento difícil en tu vida o si simplemente deseas cambiar tu percepción de la misma:

Que tu meta no sea la cura ni la solución a un problema, sino el tener la mejor calidad de vida posible.

Ante las adversidades, no “culpar” a nada ni a nadie, sino entender que seguramente tienes que tratar alguna emoción que te está afectando. INCREÍBLEMENTE FUNCIONA.

Focaliza tu atención en lo puntual del problema que se te está manifestando, evitando así agrandarlo como producto de tu imaginación.

Practica el sentirte agradecido por al menos 3 cosas en tu vida antes de irte a dormir. El agradecer nos hace ir del EGO a nuestra verdadera esencia, donde se encuentra toda cura y solución.

No tengas miedo de pedir ayuda. Si la necesitas, búscala. Si tienes la posibilidad, prueba asistir a “Camino a la sanación” o “Seducción del Espíritu”, dos talleres del Chopra Center que cambiaron mi vida por completo y te ayudarán en todos los aspectos. Considero IMPOSIBLE que al finalizar uno, sigas siendo la misma persona que cuando comenzó.

Hoy por hoy, me encuentro utilizando menos de la mitad de insulina en mi tratamiento que en el comienzo y mis valores de glicemia son, en general, normales.

Sin duda, todos los días aprendo algo nuevo y conozco mi cuerpo un poco más. La cuestión era querer recuperar esa falta de comunicación que había en mí, lo cual me lo propuse y así fue.

Hoy estoy completamente convencida de que las enfermedades no son condicionales, sino que por el contrario, vinieron a mostrarnos que íbamos por mal camino. No estábamos siguiendo o cumpliendo nuestro propósito en la vida, ni tampoco entendiendo el por qué de la enfermedad.

Ojala todos sepamos encontrar ese motivo, del por qué de las situaciones que nos tocan afrontar y poder sacar provecho de ellas, transformándola en la oportunidad más grande de nuestra vida.

 

*Publicado originalmente en chopraenespanol.com

Deja tus comentarios sobre este artículo