jueves, 07 de mayo de 2020

El vacío interior

Imagen tomada de internet

Por: Dany Dharma

A menudo buscamos afuera aquello que creemos que falta en nosotros. Algo que resulta irónico, pues colgarnos de los demás para que suplan nuestros vacíos, ocasiona una dependencia emocional que puede llevarnos a la pérdida de la autoestima o a la depresión.

Existe una sensación que nos apaga, nos agota, y nos comprime el pecho. Es una percepción de estar desconectados de los demás, donde los pensamientos nos dictan que todo carece de sentido; es un agujero en el estómago que se traga toda nuestra energía. Esa sensación es a la que solemos llamar: vacío interior, vacío existencial o vacío emocional.

Ese vacío que sentimos tiene que ver con el letargo en el cual estamos inmersos. Todo lo que nos rodea nos parece aburrido, perdemos el interés y terminamos por no hacer nada para cambiar esta impresión, donde nada nos llena, y nos envuelve un sentimiento de desánimo. Este vacío esconde tras de sí, la apatía y frustración. Sin embargo, no todo es negativo, puede que estas sensaciones sean una invitación al cambio; señales que nos indican que hemos de calibrar la brújula interior porque nos encontramos a la deriva, en una tormenta de vaciedad, sin poder encontrar el puerto del autoconocimiento.

La esclavitud de vacío se origina por la inconformidad e insatisfacción. Miramos hacia el futuro intentando abarcar todo y no valoramos lo que tenemos en este momento. A veces, acabamos llenando ese hueco interior que retumba en nuestro estómago con cosas triviales, por eso siempre vuelve a aparecer. Esto sucede por la sencilla razón de que nos falta conocernos mejor, y percibimos la realidad con los filtros del desamor, de las carencias y la necesidad de aprobación. Así mismo a lo largo de nuestra vida nos tomamos poco tiempo para valorar, cómo nos sentimos, qué necesitamos, a dónde queremos llegar y qué estamos dispuestos a hacer para ello.

Mientras nuestras adicciones sigan siendo al trabajo excesivo, al consumismo desmedido, a las diversiones perjudiciales, a las relaciones tóxicas, no dejaremos de lado tantas expectativas que tenemos y no tomaremos conciencia del precio altísimo que hay que pagar por nuestro desconocimiento. Si no lo hacemos seremos un número más, un empleado más, un emprendedor más, deambulando por el mundo.

Dejar de sentir un hueco en nuestro interior es algo que se debe sanar reconociendo que no sabemos manejar gran parte de nuestras emociones y actitudes aflictivas. ¡El trabajo no es fácil! cada uno tiene que sumergirse en su interior e intentar encontrar lo que provoca esta sensación. No hay remedios infalibles, ni fórmulas mágicas, la solución está dentro de nosotros.

Autor: Escritor, conferencista, coach de vida e instructor de meditación

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