Sábado, 09 de septiembre de 2017

¿Puede una ciudad ser preparada para la resiliencia?

¿Puede una ciudad ser preparada para la resiliencia social?

POR: Blanca Patricia Galindo

 

¿Ciudades resilientes? ¿Puede existir eso? ¿De qué se trata?

Sí, sí pueden existir ciudades, estados o países resilientes, pero hasta hoy, al menos en México, eso todavía es algo lejano, expone Luis Olmos Pineda, quien es consultor y maestro en Gestión y Diseño Urbano Sustentable.

La resiliencia, como lo se ha compartido en textos anteriores, es la capacidad que desarrolla el ser humano para salir adelante después de atravesar por una crisis personal. En el caso de las ciudades, este concepto aplicaría de la misma manera.

Sin embargo, en entrevista con Revista Ser, expone que desafortunadamente los gobiernos actuales no piensan y actúan en consecuencia ante los fenómenos naturales y sociales que se pueden presentar en una comunidad, como se refleja actualmente con las fuertes lluvias que afectan a miles de personas, o como podría suceder si se registrara un sismo de grandes dimensiones.

Quien fuera síndico del Ayuntamiento de Puebla y fundador del Instituto Municipal de Planeación (Implan) señala que la mira de los funcionarios públicos generalmente se limita al periodo de su gobierno, sin hacer estrategias de largo plazo, es decir, a 20 o 30 años de distancia.

Por ello, agrega, es común que cuando se registran fuertes inundaciones por lluvias las autoridades se vean rebasadas en su capacidad de respuesta y apoyo a la ciudadanía, la cual llega a ver afectado o perdido su patrimonio.

Olmos Pineda manifiesta que un gobierno resiliente es aquel que debe prever y actuar para resolver problemas del crecimiento urbano como tener transporte público de calidad, con movilidad rápida y segura. En Puebla, dice, no basta con que ahora se cuente con el sistema Ruta, porque es insuficiente para satisfacer la demanda de la población.

Este, dice, es un tema complejo porque tan sólo en la zona metropolitana de Puebla-Tlaxcala se tiene una movilidad de más de 3 millones de viajes diarios, por lo que es imposible pensar que con sólo dos líneas de Ruta se puede satisfacer los requerimientos actuales.

Ante esta situación, señala que pensar en una ciudad resiliente es promover el uso de sistemas de transporte alternos, como el de las bicicletas, sin embargo hasta ahora los gobiernos estatal y municipal han cometido el error de plantear esto como algo de diversión, esparcimiento, pero no como un medio para trasladarse de la casa al trabajo.

Lo que se mandan, dice el especialista, son mensajes equivocados que llevan a que la zona metropolitana tenga un sistema vial caótico, sin que se pueda pensar en este momento en hacer acciones de resiliencia que permitan desahogar los problemas.

Otro de los errores que se cometen, destaca Luis Olmos, es que en la planeación de las ciudades y en su desarrollo urbano se excluye al ser humano, no se piensa en él como la prioridad, como quien habita y da vida a cada comunidad.

Las ciudades ahora son diseñadas pensadas en los vehículos y no en las personas, cuando en la pirámide se debe ubicar siempre hasta arriba a las personas”, agrega al destacar que el peatón debe ser quien esté seguro y disfrute de la zona urbana.

Quien dirigiera el Instituto Municipal de Planeación señala que los gobiernos deben pensar en cómo ser resilientes, cómo deben actuar en caso de una contingencia o desastre natural o social, pues de lo contrario los primeros afectados son los ciudadanos.

Entre otras cosas, esto implica además que los ciudadanos sepan cómo actuar en caso de una emergencia, hacia dónde se tienen que desplazar y qué deben hacer, apunta.

Indica que en Europa la mayoría de las ciudades trabajan ya bajo estos esquemas, en donde hay una planeación de largo plazo, se respetan las zonas que pueden ser urbanizadas y las que no, se mantienen libres las zonas de riesgo y se sabe cómo actuar.

Hoy, concluye, se presume de la existencia o creación de ciudades inteligentes, pero existen asentamientos humanos en la periferia, sin infraestructura básica, sin transporte, parques mercados y servicios básicos, de ahí que el primer reto es la resiliencia, más que la inteligencia de la que ahora se habla.

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