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Lunes, 20 de julio de 2015

Una carta de despedida para un gran amor…

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Hoy me dirijo a ti por este medio porque bien sabes que la palabra escrita siempre ha sido una buena aliada mía. Hoy me despido de ti, sin rodeos y sin lágrimas, sin el drama del que siempre te quejaste, sin querer controlar, sin agendas ocultas, y aunque parezca redundante con mucho pero mucho amor.

Hoy se despide mi frente de tus besos, mi mano de tu mano, mi boca de tu boca, mi corazón de tu corazón. Hoy se despiden de ti mis pestañas que no vas a volver a secar de lágrimas con tus dedos, hoy se despide de ti mi nariz, la que jugabas a robar, hoy se despiden de ti mis hombros agradeciéndote por el soporte que les diste muchas veces y que me ayudó a continuar, hoy se despide de ti mi pecho que hiciste vibrar con sorpresas y emociones, hoy se despide de ti mi cintura a la que tantas veces ayudaste a pasar por delante de los demás, hoy te dicen adiós mis entrañas a las que hiciste estallar, hoy se despiden de ti mis piernas que seguían tu paso al andar, hoy se despiden de ti mis pies que te gustaba mirar. 

Hoy me voy de ti con la frente en alto, y aunque lo nuestro duró mucho más de lo que duran dos peces de hielo en un wiskey on the rocks, volteo la mirada al pasado y digo… que razón tenía Sabina, cuando decía que los días pasan rápido pero las noches lentas, hoy aunque mi ego podría desearte lo peor, mi conciencia te augura lo mejor, porque sé que nada de esto fue en vano, todo fue y será con el propósito de lo mejor.

Hoy me despido de tu alegría y tu forma de ver la vida, hoy te agradezco las risas interminables, la telepatía, la distancia de lo cercano cuando estábamos lejos en el mismo lugar, tu apoyo interminable, tu contemplación a mi belleza que a mí me cuesta mirar, tu silencio cuando más necesitaba escucharte hablar, tu libertad, la risa en la que sacabas todo el aire, tu complicidad.

Gracias por tu amistad, por las noches de llamadas, por los mensajes de madrugada, por la serenata, por los girasoles, por la luna, por morderme las uñas, por los gritos, por la intensidad. Por los abrazos que nos contenían, por el llanto que nadie entenderá, por las carcajadas, por ser el amor de tu vida, por ser el amor de la mía y por lo que tenía que durar.

Hoy la noche será la más larga, porque sé que al despertar esto se habrá acabado, y la vida no se puede controlar, porque por más que deseé que esta noche no termine el amanecer tendrá que llegar, y con el nuevo resplandor de una mañana nueva cada uno tomará su rumbo… aquel que cualquiera deba de tomar. Pero no quería que amaneciera sin hacerte llegar estas palabras, sin que supieras lo mucho que me ayudaste a caminar, que tu paso junto al mío fue una gran fuerza que me ayudó a continuar.

Hoy te dejo libre de todo rencor, de todo odio, y de todo temor, de todo coraje y de toda traición, para que tu caminar siga siendo preciso, firme, para que no le debas nada a nadie y cumplas todos los sueños que en el cielo están

Hoy seguiremos siendo tú y yo en contra del mundo, solo que ahora cada quien en su lugar.

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