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Lunes, 16 de noviembre de 2015

Tiempos de Maktub: La teoría de los cajones

cajones

Tiempos de Maktub

 

 

 

 

 

 

 

 

“Metafóricamente en los últimos meses me la he pasado abriendo y cerrando  cajones que componen mi vida.

En algunos, hallé antigüedades que no quise guardar más, en otros me encontré con lo útil, eso que puede ser mi salvación en el momento menos esperado.

Este armario vive una recomposición.

Ayer limpié nuevamente cada espacio para arropar el arribo de lo imprescindible.

Algunos cajones no los abrí más, por la sencilla razón de evitar lo inútil.

En esta básica labor de tener y dejar, de abrazar y soltar, de cargar y tirar, estoy hallando la coherente medianía para saber cuándo empieza y cuándo termina una etapa.

Veo oportunidades y circunstancias mías, propias, sin la presión de vivir al ritmo del tiempo y de mis carencias. Por el contrario, voy mirando la ruta del abrir y descubrir, pero también, la forma de cerrar sin forzar.

Acepto el reto de vaciar los cajones.”

Con esta breve catarsis, trato de evidenciar un poco la teoría del caos que todos solemos vivir a la hora de reacomodar la vida.

Y es que tal vez, todo se hace más fácil si vamos acomodando poco a poco, de manera que cada uno de nuestros cajones emocionales contenga lo estrictamente esencial para hacernos sentir ligeros, felices, con ánimo.

La acostumbre de acumular refleja nuestra poca fuerza para soltar todo aquello que sobra, que ya no es útil o funcional, ni en nuestra mente ni en nuestras emociones.

Ordenar nuestra vida implica hacer una limpieza profunda para hallar sólo aquello que debe quedarse con nosotros; pensamientos y sentimientos que tienen que ser resguardados porque se merecen un lugar en uno de los cajones de nuestro existir.

Vayamos entonces a revisar algunos cajones; vida, amor, trabajo, salud, familia, amigos, economía, diversión, previsión y espiritualidad.

Busquemos acomodar en cada uno de estos cajones aquello que debe estar presente en nuestra vida; que nos haga sentir felices, que nos impulse a conservarlo, que sepamos dejarlo ir cuando termine su ciclo, que lo miremos con aceptación, que agradezcamos tenerlo en nuestro cajón de vida.

Vivir en el caos del desorden en todos los sentidos proyecta esa ansiedad por encontrar un rumbo que no definimos.

Encara tu desorden emocional para empezar a proyectar lo que realmente buscar permanezca contigo.

A veces, lo que guardamos por tanto tiempo en los viejos cajones del armario, se olvida, se empolva, pero sigue ocupando un espacio que impide la llegada de lo que realmente queremos conservar.

Anímate a hacer la limpieza de tu propio armario que no es otro más que tu propia vida. Ordena, recicla y suelta todas aquellas emociones que darán paso a la llegada de nuevos afectos, oportunidades y amistades.

Atrévete y hoy inicia con la limpieza y el vaciado de tus cajones emocionales.

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