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Sábado, 09 de septiembre de 2017

Resignarse o aceptar, ¿existe alguna diferencia?

¿Resignarse o aceptar, existe alguna diferencia?

POR: Blanca Patricia Galindo

Resignación y aceptación son un par de palabras que solemos utilizar como si fueran sinónimos, sin embargo se trata de dos conceptos totalmente diferentes, sobre todo en lo que se refiere a nuestro estado de ánimo y salud emocional.

Cuando el ser humano atraviesa por una situación difícil es común que otros se acerquen y digan: “tienes que resignarte”, o “tiene que aceptar la voluntad de…”. Y lejos de que esto nos ayude, en la mayoría de los casos se trata de frases que están lejos de lograrlo.

Pero, ¿por qué sucede eso? La respuesta es compleja, se trata de dos cosas distintas, resignarse significa principalmente conformidad, la entrega voluntaria de una persona a otra, y aunque cueste trabajo creerlo, la resignación trae consigo sufrimiento porque no se atraviesa por un proceso para asimilarlo, simplemente se deja de actuar sobre eso.

Por el contrario, el concepto de aceptación es muy diferente, implica que la persona recibe de manera voluntaria o sin oposición lo que se le da o lo que tiene que enfrentar, como puede ser la pérdida de un ser querido, de un bien preciado, de un empleo o de algo que significa algo importante en su vida.

Cuando alguien atraviesa por un proceso de aceptación es posible que haya vivido las distintas fases del duelo, como la negación, la ira, la negociación, la tristeza y finalmente el aceptar que algo sucedió y no se pueden cambiar las circunstancias sino asimilarlas para proseguir con su vida.

Por ejemplo, en Las Siete Leyes Espirituales del Éxito, Deepak Chopra expone en La Ley del Desapego que las personas deben renunciar a los resultados que se espera obtener de alguna situación, lo que permitirá aceptar aquello que se presente.

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