SER > SANACIÓN
Lunes, 14 de septiembre de 2015

¡Piensa bien y acertarás! La magia de tu mente

marthasancheznavarro

Sí, hemos sido programados para pensar mal, y en el momento en que hablamos ¡lo hacemos peor! Pero esto tiene solución y está en tus manos cambiarlo por un ¡Piensa bien y acertarás!

Este mensaje, breve pero contundente, es el que nos da Martha Sánchez Navarro, quien es autora del libro Decretarte, pero sobre todo creadora del curso Conciencia de Salud, por medio del cual ha contribuido a transformar la vida de miles de personas en todo el país.

En entrevista con Revista Ser, comparte que su libro, presentado este fin de semana en la ciudad de Puebla, “tiene como objetivo llevarnos de una forma simple y rápida para poder entender el funcionamiento de la mente, a que veamos cómo nuestros pensamientos no son en abstracto, que son energía y atraen a su igual, y lo que hoy vivimos es resultado de lo que estamos pensando y lo apoyamos a través de la palabra”.

Para Martha, “por ignorancia somos víctimas de víctimas, los tatarabuelos educaron así a los abuelos, los abuelos a nuestros padres, nuestros padres a nosotros y nosotros a nuestros hijos y así nos vemos repitiendo las mismas tonterías que no nos han funcionado, al creer que al no confiar, al estarse cuidando, al ser temerosos, nos van a pasar cosas buenas”.

De alguna manera, expone, estás siendo precavido porque crees que siempre hay algo allá afuera que te puede dañar o enfermar, olvidándote de que también hay cosas maravillosas y poco pensamos en ellas, y cuando vemos a alguien que piensa en positivo decimos “qué ingenuidad, cómo es posible que con tantas cosas que están mal esta persona pueda pensar así”.

Pero lo que no acabamos de aquilatar es que el regalo en nuestra vida es el libre albedrío, y que todas las realidades existen y nosotros las manifestamos, “y que esta libertad está en el pensamiento, yo puedo pensar bien o yo puedo pensar mal

–          ¿Qué se requiere para poder hacer este cambio en nuestros pensamientos?

–          Primero que nada hacerte consciente, porque si según yo estoy bien, si no puedo ver lo que está mal, cómo voy a trabajar en ello, y aquí es bien interesante porque los síntomas son la forma que tiene el cuerpo de expresar lo que traes en tu mente, es lo más evidente y por eso me dedico a esto desde hace 25 años, pero también mi estado de abundancia habla de mis pensamientos, mis relaciones hablan de mis pensamientos, entonces está bien interesante porque en el momento en que yo me hago consciente de que estoy programado en negativo, es el momento en el que tengo la posibilidad de reprogramarme en positivo.

Cuando se trata de hacer cambios, comparte, las personas suelen decirme que “es muy difícil, cuesta mucho trabajo, pero no nos damos cuenta de que cuesta más trabajo programarnos en negativo porque que el diseño original que tenemos es en positivo, y ¿cómo ver eso?, pues nada más voltea y ve un bosque, o ve una playa o ve un bebé. En la naturaleza vemos belleza, orden y amor y cuando llegamos a nosotros vemos culpa, miedo y el no merecer, pero esto son pensamientos y lo que a mí me gusta de lo que hago es que un pensamiento siempre se puede cambiar, y que en el momento en que yo me aboco a la tarea de reprogramarme, avanzo, a través de la repetición”.

La entrevista con Martha Sánchez Navarro se realiza en la azotea del Hotel Royalti, en pleno centro de la ciudad de Puebla. Aunque corre un poco de aire frío, el ambiente es ameno y de pronto se puede oír el sonido de las campanas de distintas iglesias que nos hacen recordar el lugar en el que estamos.

Nuestros primeros años

Una mamá, consciente o inconscientemente, comienza a programar a su hijo desde los cero a los siete años, con frases como “ya duérmete o te va a llevar el coco, pórtate bien o te regalo al policía, o niño del demonio”, tonterías que no nos damos ni cuenta que estamos diciendo y creyéndonos que estamos llevándolos al bien, algo que siempre me ha llamado la atención es cómo le decimos a nuestros hijos lo que no queremos que hagan, cuando lo que debemos es decirles qué sí queremos que hagan.

–          Qué tanto nos va a llevar de tiempo cambiar nuestros pensamientos, si tenemos 20, 30 o 40 años diciéndonos lo mismo?

–          ¡O tenemos como 80!… Claro, la pregunta es buenísima, cuánto me voy a tardar en programarme en positivo, ¿otros 40 años? Está horrible, o 20 que es la mitad y es una ganga, no. Fíjate qué maravilla, así como podemos pensar que un cambio puede tardar mucho tiempo, así el cambio se da en un instante. La respuesta más que cuánto me voy a tardar es cuánto voy a estar en consciencia repitiéndolo porque va a ser mucho más rápido regresar a la programación natural. Cuando el cuerpo regresa a su estado natural y positivo todo fluye, porque así es como fue diseñado.

Lo que busco, dice la autora de Decretarte, “es regresarle el poder a la persona sin importar lo que piensen los demás sino qué pienso yo, cada cabeza es un mundo y a través de este libro se busca que se haga algo. La gente está muy propensa a recibir información pero poco a ponerlo en práctica. Hay mujeres que pueden pensar que engordaron de la noche a la mañana, pero no pueden pensar en que pueden adelgazar de la noche a la mañana”.

Sí, dice, somos responsables, no somos culpables de nada pero somos responsables de todo, y si nosotros creamos esta situación, podemos cambiarla.

–          ¿Para ti qué es estar conscientes?, porque esta palabra ahora está muy de moda pero ha perdido su verdadero significado

–           Estar conscientes es estar alerta de qué estoy pensado aquí y ahora, y eso acorta el tiempo, porque ya no es qué pensé ayer ni que pensaré mañana… o al ratito, sino ahora, ahora, ahora. Si yo pienso tarugadas repetitivas del ayer me aseguro de volverlas a repetir, o si yo pienso tarugadas relacionadas con un futuro  basadas en miedo, me aseguro de que lleguen

Desayunar, comer y cenar misticismo…

–          ¿Cómo se da en ti este toque de la vida espiritual?

–          Mira qué chistoso… vengo de una familia de teatro, donde en mi casa se desayunaba, se comía y se cenaba teatro, mi papá era El Señor Teatro (Manolo Fábregas), y mi familia La Familia Teatro, entonces desde que llego, soy la sexta, la más pequeña, y mi hermano el que era el cuarto nació enfermo y murió, luego nace mi otro hermano y luego nazco yo también enferma del corazón, y a diferencia de mi hermano me operaron a los cinco años y ya es una experiencia nada más, estoy súper bien. Cuando tenía tres meses mi mamá me llevó con el doctor y le dijo esta niña viene mal y el doctor dijo no, cómo crees, ya te estás sugestionando, y a los nueve meses dice: oh sí, está mal.

A los tres años yo dormía con mis hermanas que me corrieron de su cuarto porque jugaba con sus barbies, jajaja, y se las desacomodaba. Me mandaron al cuarto de mis hermanos y ellos también me corrieron porque hablaba con los ángeles, entonces acabaron haciéndome un cuarto en el hall, improvisado con tablaroca, imagínate, y ahí estaban la máquina de coser, y las maletas, yo creo que cualquier otra persona se hubiera sentido rechazada y yo me sentí feliz, y además hablaba y hablaba y hablaba con todo el mundo, pero principalmente con los ángeles, a los cinco años me operan y crezco y de chiquita me acuerdo que mi pensamiento era: ¡yo quiero ayudar a la gente, yo quiero trabajar con la gente!, y se lo volví a decir a Rafael (su hermano) como a los 19 años y cuando le pregunté cómo le hago me dijo pues así, dando el primer paso, pero siempre haciéndolo bien.

Entré a estudiar psicología pensando que iba a encontrar las respuestas, fue muy interesante, pero hoy sé que somos una trilogía mente, cuerpo y espíritu, ahí encontré las primeras dos piezas, pero cuando salí me di cuenta de que no encontré las respuestas, y me fui al misticismo, ¿cómo llego?, siempre lo he dicho, cuando el alumno está listo el maestro aparece, y apareció primero un grupo fantástico con Alfonso Ruiz Soto, y al tomarlo fue como “yo quiero esto” y fui su coordinadora siete años, el día de hoy él maneja grupos de mil personas en el estudio del cuarto camino, y ahí al trabajar con él.

Como mi familia con el teatro, yo desayunaba, comía y cenaba misticismo, y luego llegué a un lugar donde encontré la metafísica, y para mí fue vivir esa sensación de aquí soy, ahí encontré algo que se llama diagnóstico metafísico de la salud y casi me voy para atrás porque dije ¡yo sabía, yo sabía que había algo así!, y es el estudio de qué hay detrás de la enfermedad. Hoy sé que sí puedes reprogramarte, darle vuelta a la hoja y cambiarte.

A través de la palabra vamos sembrando y nuestra mente es un campo fértil que a través de la repetición va a dar sus frutos.

Martha Sánchez Navarro es además alumna de Osho, maestro de la India que falleció hace tres décadas y que entre sus aportaciones tiene la creación de las meditaciones activas. Su nombre espiritual es Anand Vanita, mismo que le fue dado durante su estancia en el Centro Internacional Osho, en Pune, India.

–          ¿Cómo llega a tu vida un maestro como Osho?

–          Debe de haber sido por ahí de 1998, yo era seguidora de Gurumaji, fui a Nueva York y ya me quería ir a la India a verla.

Un día, un chico padrísimo llega y me da un libro que se llama Pepitas de Oro y me dice: ¡yo creo que éste es tu maestro!, y lo leo y veo que efectivamente así es. El pudo ver que tengo una enorme alegría, soy súper entusiasta, en todas las fotos que puedas ver mías me estoy riendo, me encanta la danza, creo que de no haberme dedicado a esto sería bailarina, entonces como que esas dos partes a él le conectaron y en el momento en el que lo leí dije yo me dije ¡yo me quiero ir para allá!

Entonces en lugar de irme a Ganeshpuri me fui a Puna, fue una experiencia realmente hermosa, Osho tiene una parte de libertad y de responsabilidad y de alegría y amor muy padre, me encantó el hecho de que bailáramos desde las 6 de la mañana, de que sus meditaciones fueran activas, todos los gurús orientales que conocía me decían “siéntate, cállate y no te muevas” y este me decía brinca, grita, haz una catarsis y ya cuando te decía siéntate y no te muevas ya no tenías nada, ya habías tirado todo el material psíquico y motriz.

Su inteligencia y su sentido del humor me conquistaron, agrega al tiempo de compartir que el lugar es bellísimo, fui por tres meses y me quedé siete, y no me quedé más por el monsón, pero sí traje como cinco años instructores de allá, todavía no estaba el centro Osho establecido (en el DF) y fue una experiencia hermosísima, sigue siendo mi maestro, sigo leyéndolo, porque no acabas, tiene más de 900 libros que nunca escribió sino que traía una cámara y un micrófono.

Tengo un nombre armónico, Anand Vanita, que él me dio, y sobre todo me dio mucha luz, mucho amor y disciplina.

Finalmente, Martha, ¿cómo es un día para ti?

Lo primero que hago es agradecer, luego meditar y bañarme, ya después depende porque voy a la oficina, voy por mis hijos, como con mis hijos y estoy con ellos hasta las 6 porque me voy a trabajar, regreso, ceno y me duermo.

–          ¿Todos los días hay agradecimiento y meditación?

–          Todos los días hay agradecimiento, meditación y un poco de yoga

Martha Sánchez Navarro estará en Puebla el próximo 22 de septiembre en que comienza su curso Conciencia de Salud, mismo que tendrá una duración de 12 semanas en que, si estás dispuesto, tu vida puede comenzar a cambiar…

Deja tus comentarios sobre este artículo