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Martes, 30 de junio de 2015

Las relaciones como prueba de mi dominio

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Hola mi gente bella, hoy hablaré de un tema que es muy común entre todos los seres humanos, pero que cuesta trabajo asumirlo y resolverlo.

Se trata de la relación e interacción con los demás.

Nosotros los seres humanos por naturaleza siempre necesitamos estar acompañados, esto es lógico ya que desde que nacemos necesitamos depender de otros para poder subsistir; luego el sentimiento de apego es innato.

 Sin embargo en la medida que vamos creciendo y nos convertimos en adultos, los sentimientos de apego van cambiando, en un principio estamos apegados a nuestros padres o tutores que nos criaron, pero hacia la época de la adolescencia nuestros sentimientos de apego se transforman y esto se debe que es hasta esta edad en que el Ego toma posesión de su cuerpo emocional, ya que antes durante la infancia, el cuerpo emocional del niño no está desarrollado aún y es el cuerpo emocional del planeta el que lo arropa; por eso es que los niños pelean pero al momentito ya no se acuerdan del enojo y siguen jugando como si nada hubiese pasado, el niño no tiene su cuerpo astral o emocional desarrollado, es hasta los catorce años que su cuerpo emocional se desarrolla y por eso la etapa de la adolescencia se caracteriza por ser muy difícil tanto para el individuo como para los que lo rodean. Sus fuerzas egoicas de la personalidad emergen y se revela ante la autoridad impositiva de los padres o tutores, el ego busca su independencia, busca manifestarse en toda su personalidad, pero pronto se da cuenta de que existen fuerzas opositoras a esta nueva posición. Este es un momento muy delicado en el desarrollo de la personalidad; ya que sus relaciones en el futuro estarán fuertemente influenciadas por su actitud durante la adolescencia.

 Si el joven fue rebelde y voluntarioso y sus padres o tutores fueron totalmente permisivos, aceptando todos los desmanes de éste. En su etapa como adulto tenderá a imponer su voluntad y su capacidad de análisis y comprensión con los demás será prácticamente nula, no tolerará ningún tipo de objeción o comportamiento diferente al suyo, esto le ocasionará grandes problemas con su pareja y el divorcio será una constante en su vida.

 Por otro lado si el joven fue reprimido y doblegado hasta casi anular su voluntad; sus relaciones en el futuro serán de franca dependencia y vivirá temeroso, siempre estará buscando el quedar bien con todo el mundo y esperando ser aceptado; si esto no ocurre, el sufrimiento y la mortificación hacen presa de él o de ella, sus relaciones de pareja estarán condicionadas a la aprobación del otro, así sea a costa de su propia felicidad.

 Aclaro que no siempre va a ser así, pues muchos dirán, pues a mí me dieron toda la libertad del mundo y no soy voluntarioso y vivo felizmente con mi pareja o me reprimieron mucho pero logré realizarme en mis relaciones.

 Al hablar de estos comportamientos es porque cuando uno como psicoterapeuta trabaja con los pacientes, tienden a presentar los mismos patrones de educación o comportamiento.

 El punto central de este escrito es: ¿cuál es la relación adecuada con los demás? Hasta donde mis derechos pueden llegar sin que me afecte yo y no afecte a los demás.

Preguntas muy difíciles de contestar, puesto que cada vida es un mundo y aunado al entorno en que se vive, hay que sumarle el karma que se trae y se debe trascender.

 El Ego cuando encarna, será puesto en el medio que necesita para desarrollar o superar las lecciones que debe aprender en esta encarnación; si la persona es débil de carácter, siempre estará rodeada de personalidades autoritarias; aparentemente parce contradictorio y en nuestra limitada consciencia humana decimos: Pero como va a hacerse fuerte, si todos los que lo rodean, lo aplastan con sus personalidades autoritarias. Es precisamente por eso que el alma es sometida a su máxima presión hasta cuando ella decida ya no admitir más eso en su vida y adquiera la fuerza necesaria para cambiar su situación; si ella estuviera rodeada de almas de su misma naturaleza, jamás podría desarrollar una voluntad fuerte, pues no sabría cómo hacerlo, ya que desconocería este comportamiento; en ocasiones el alma se va al otro extremo y se convierte en tirana y es más dura con los otros débiles de lo que fueron con ella; esto generará desequilibrio y la ley sabrá corregirlo kármicamente.

 Lo que debemos tener presente es buscar el EQUILIBRIO en nuestros comportamientos y relaciones con los demás. No se trata de ser el bobo del paseo, pero tampoco de ser el matón del mismo. Es estar consciente de cada uno de mis actos, pensamientos, sentimientos y palabras; que si hay algo en lo que no estoy de acuerdo, sin herir u ofender al otro pueda expresar mi opinión y de igual forma si el otro quiere manifestar una opinión, yo debo respetarla y no tomarla como una ofensa o agresión a mis “principios”.

 Si en la noche al acostarte tomas la sana costumbre de hacer una retrospección del día y analizar tu comportamiento con los demás de una manera objetiva, dejando de lado cualquier emoción o pasión; podrás darle cabida a tu discernimiento que es el principio de la sabiduría y así adquirir el dominio de ti mismo. Tus relaciones futuras serán de mejor calidad y te sentirás más libre y pleno, habrás trascendido tus karmas interpersonales y rápidamente te encaminarás a la Maestría.

 No me creas, compruébalo.

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