SER > SANACIÓN
Lunes, 22 de junio de 2015

Pasión por escribir, una vía para autodescubrirse

escribir

Escribir es una de mis pasiones en la vida

Empecé a hacerlo cuando me sentía triste, enojada, agobiada o asustada, luego se convirtió en mi ruta predilecta para agradecer los momentos felices, los instantes perfectos. Era, pues, una forma de sacar mis sentimientos sin tenerlos que exponer, al final, mis escritos terminaban en el cajón de mi buró, en el mejor de los casos, o quemados cuando las emociones se habían disipado.

Con el tiempo empecé a mostrar algunos de mis textos a mis familiares o amigos porque sabía que eran mi puerto seguro, al final, ellos podían conocer y compartir esos mismos sentimientos sin juzgarme. No estaba en riesgo, creo.

Después de todo ¿a quién podía importarle lo que siento, lo que reflexiono o lo que me invento en mis ratos emocionales, o de ocio o de inspiración?

Eso pensaba para justificarme.

Hoy he decidido escribir ya no sólo para mí, aunque sí es un ejercicio personal donde, reconozco, el objetivo principal es revelarme a mí misma en el proceso de autoconocimiento y sobre todo de autodescubrimiento.

Saben, no ha sido fácil.

Me ha costado trabajo decidirme a abrir mi corazón, porque siempre he sentido que revelar mis sentimientos me desnuda un poco y bueno, no es lo mismo platicar y hasta filosofar con quienes sabes que te van a arropar, aunque quizá para algunos hacer públicas sus emociones, sus miedos, sus retos personales, sus pequeños pasos en la vida, no es mayor cosa, pero para mí… guau.

Es como, cuando en la primaria, tenía que decir una poesía frente a toda la escuela y me la aprendía de memoria y la tenía dominada cuando la ensayaba en casa, pero justo en el momento de empezar, veía a todos mis compañeros y sus familias y a todos esos desconocidos enfrente de mí, claro, me empezaban a temblar las piernas y me quedaba paralizada.

Estaba convencida de que sabía qué decir, era simplemente que me costaba empezar y recuerdo que a veces terminaba llorando y la gente pensaba que mi poesía era muy intensa y yo muy sensible y que estaba totalmente metida en la historia, nunca se enteraron que en realidad estaba muerta de nervios y que lo que en esos momentos quería era sólo terminar e irme a mi casa corriendo.

Bueno, pues así de complicado es cuando se trata de escribir sobre mí.

En fin, que he decidido hacerlo simple.

Escribiré lo que salga.

No es una promesa, es quizá, una advertencia. No hay nada que esperar. Aún así, confío en que alguien se atreva a acompañarme en esta aventura donde no se trata de las historias de los otros, aunque a veces, es cierto, es a través de los otros que podemos contar nuestra propia historia y encontrar nuestra propia historia.

Ese es mi propósito, si es que existe alguno, jugar con mi cómplice predilecto, el amigo perfecto, el que rompe mis silencios, el compañero de mis viajes, de mis soledades y mis festejos. Ése, el mismo que en mis noches de insomnio arropa mis pensamientos y, al mismo tiempo, conforta mis sentimientos.

Es, a final de cuentas, escribir sólo porque sí, sólo porque amo hacerlo.

Deja tus comentarios sobre este artículo