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Viernes, 03 de julio de 2015

La montaña rusa en nuestra vida

montaarusa

Hace apenas unos meses tuve la oportunidad de ir a un parque de diversiones donde las atracciones principales son unas montañas rusas gigantes. Lo que experimenté mientras estaba haciendo la ya tradicional cola para poderme subir a la atracción en cuestión, fue tremendamente revelador.

Decidí subirme a la más aterradora de las montañas rusas que hay en ese parque… es de madera, tan solo con saber y ver el material del que estaba hecha me asuste tremendamente, pero bueno… me formé detrás de todos los aventureros que, como yo, mientras avanzábamos lentamente para poder subir, no dejábamos de comentar la manera en la que se movía la estructura mientras pasaba el carrito (en el que en pocos minutos yo estaría subida). Mientras continuaba en la larga fila para llegar siquiera a ver el lugar del despegue… comencé a experimentar una sensación bastante fuerte de miedo; cuando fue mi turno, tomé asiento en el carrito, me ajusté todos los dispositivos de seguridad que la atracción te ofrece: 2… E invadida por el miedo y por una sensación de indecisión entre hacerlo o no, de quedarme o de bajarme… me ganó el juego y comenzamos a avanzar. “Pues ya ni modo…” comenzamos a subir y claro que pensaba en todas las posibles catástrofes que podrían ocurrir, como que se podía salir el carrito el riel, o que me podía zafar del cinturón de seguridad, o que si sacaba una mano podía pegarme con la estructura del juego…

Llegamos al momento en que comencé a dar de vueltas, quedé de cabeza, de lado, levanté las manos, grité, sentía el aire en mi cara, y durante todo esto pasaba, no experimenté miedo. Hasta que el paseo terminó, bajé como Bambi recién nacido, no podía sostener bien las piernas, pero extrañamente quería más. ¡Lo disfruté!

¿Qué fue lo tremendamente revelador? Me doy cuenta de que esto solo fue una situación vivida a escala muy pequeña de lo que en realidad es mi vida. Cuando tengo algún proyecto me detiene el miedo, siempre estoy dudosa, no sé si quiero hacerlo o no, hay veces, como en la montaña rusa, que la vida no se detiene y aunque yo esté dudando me lleva, sin embargo ha habido otras ocasiones en las que he dejado que el carrito se vaya sin mí.

Lo importante para mí en aquella ocasión fue darme cuenta de que todo el tiempo se nos presentan situaciones que reflejan tu manera de responder ante ciertos estímulos, como mecanismos de defensa, si puedes ser un poco más observador y consciente te darás cuenta de que todo el tiempo te están pasando las mismas cosas (en magnitud grande o pequeña). Tus neurosis siempre están alertas como armadura ante aquellas situaciones, que te provocan emociones o sensaciones, que por experiencias previas creemos que son indeseables, o anteriormente nos han hecho sentir desdichados, enojados, tristes, con miedo etc…

¿Puedes identificar una experiencia así en tu vida?

Citas:

Psicóloga Gihan Matta del Torno

Teléfono: 2224369297

Correo Electrónico: gihanmatta@gmail.com

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