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Sábado, 26 de agosto de 2017

El arte, una gran terapia para la humanidad

POR: Blanca Patricia Galindo

 

¿Puede el arte ser una terapia? Para Andrea Feldman la respuesta es corta y clara: ¡Sí! Porque ella lo experimenta día a día, porque ha visto cómo personas con distintos padecimientos lo han vivido.

Andrea comenta que realmente no sabe cómo ha llegado a ciertas cosas en su vida, como el hecho de que un día se vio trabajando con jóvenes discapacitados y en algunos casos psicóticos. Ahí pudo observar cómo las artes podían ser una herramienta útil para la salud mental.

En este caso, vio cómo a través de la pintura los jóvenes lograban estar más tranquilos, la mayoría no hablaba y con el paso del tiempo y de esta arte vio cómo algunos de ellos lograban establecer comunicación a través del arte y los gestos.

También comparte cómo se logran vínculos muy fuertes con los niños, sobre todo con los que son diagnosticados como autistas.

El arte, una gran terapia para la humanidad

La plática de Revista Ser con Andrea Feldman, de origen argentino pero radicada en México desde hace ya varios años, comenzó porque ella ha dedicado gran parte de su vida a vivir el arte y a sumergirse en él también como parte del resurgimiento del ser humano.

Entre las exposiciones que ha hecho se encuentra una hermosa dedicada a la creación de Mandalas, lo que considera como un desarrollo natural de símbolos. No obstante, comenta que siempre que pinta, y en distintos aspectos de su vida, está acompañada de diccionarios, pues “eso me ayuda a que no me pierda”.

Además de recurrir al diccionario de la Real Academia Española (RAE), lo hace con otros especializados en distintos temas. Incluso, recuerda que cuando vivía en Argentina vivió en un departamento en donde pintó mandalas en distintos lados, incluso en las puertas.

Andrea platica que ella misma ha vivido el poder de estas figuras y recuerda que una vez una amiga de ella vivió un tiempo en ese departamento, estaba embarazada y cuando llegó el momento de parir lo hizo sola en ese sitio, recargada sobre la mesa de trabajo y con la mirada fija en el centro del mandala.

El arte, una gran terapia para la humanidad

Fue hasta 20 minutos después de que dio a luz que la partera llegó y cortó el cordón umbilical. La nueva madre mantuvo la fortaleza necesaria y le compartió a Andrea que eso se debía a que la energía del mandala le ayudó.

Para Andrea Feldman la época de pintar mandalas “nunca pasa”. Destaca que a través de ellos puede ver la realidad de que como es arriba es abajo y como es a la derecha es a la izquierda.

Pero ella no sólo hace mandalas sino distintos tipos de cuadros, basada sobre todo en los arquetipos y en la teoría de Carl Jung. Trabaja mucho con distintas culturas, como la africana, la tolteca, los mayas y los australianos.

Lo que busca son las raíces de cada una de las culturas. “He aprendido que uno no puede tener alas si no tiene buenas raíces y sin perder el centro. Entre más profundas son tus raíces, más largas son tus alas”, expresa.

El arte, una gran terapia para la humanidad

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