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Lunes, 15 de junio de 2015

Disfrutar de la soledad

soledad

Experimentar la soledad puede convertirse en una experiencia enriquecedora de autoconocimiento y aprendizaje. Disfrutar la soledad es algo muy recomendable en alguna etapa de la vida.

El sentimiento de soledad se relaciona generalmente con el aislamiento, la noción de no formar parte de algo, la idea de no estar incluido en ningún proyecto y entender que a nadie le importamos lo suficiente como para pertenecer a su mundo es una sensación que los individuos experimentan con un alto grado de sufrimiento.

En otros tiempos y países  se evidenciaba la importancia de este sentido de pertenencia cuando se imponía como castigo a los individuos el destierro. Ser desterrado significaba la muerte, puesto que era ser ignorado por  el entorno, no recibir atención ni ayuda, no tener cerca a los seres queridos y en ese contexto el hombre poco a poco se abandonaba a su suerte dejándose morir a causa de una depresión.

Se ha demostrado que aquellas personas con depresión mitigan su tensión cundo cuentan con una red de apoyo. Un depresivo puede derrumbarse mucho menos cuando cuenta con el apoyo emocional de otros individuos, sin duda, se demuestra que estamos programados para buscar la compañía de nuestros iguales.

La convivencia humana tiene una paradoja, ya que así como es enriquecedor en nuestra vida el convivir con otras personas ya sea pareja, amigos, o familia, asimismo en las experiencias negativas o doloras de una persona normal, también tiene que ver nuestras relaciones, ya que ocasionan nuestro momentos más memorables pero así mismo las situaciones más dolorosas en nuestro vivir., ya que cuando nuestras relaciones van bien nos sentimos felices y cuando van mal nos deprimimos, ya que dependemos tanto del afecto y aprobación de los demás, que nos volvemos vulnerables dependiendo del trato que recibimos, pero en sí, la gente no es importante  únicamente porque puede ayudarnos a convertir nuestras metas en realidad, cuando la tratamos por su valor intrínseco, la gente es la fuente de la felicidad que más nos llena como individuos.

Cabe mencionar que aunque las  personas temen la soledad, aún existen otras que eligen vivir solas, sin que esto quiera decir que  no vivan experiencias enriquecedoras, disfrutan estar consigo mismos y se enfocan en su crecimiento personal. Es sana la soledad ya sea por elección o circunstancia, y creo que quién sabe estar en soledad disfrutará enormemente estar acompañado.

De acuerdo a encuestas, las personas son más felices al estar en compañía de otras personas ya sea pareja, familia, amigos o comunidad, las actividades que más sobresalen de su vida cotidiana son aquellas en las que comparten con otra persona su día, una de las cosas que distingue a una persona deprimida es que nunca tiene nada que contar.

Investigaciones han demostrado que la calidad de vida mejora de una forma notable al depender de dos factores: de cómo experimentamos el trabajo y de nuestras relaciones con otras personas, ya que nuestra personalidad como individuo depende de estos dos factores., pero la calidad de la experiencia depende de si estamos en compañía o en soledad, si aprendemos a convertir nuestras relaciones  en experiencias flujo nuestra calidad de vida será más enriquecedora.

También es importante nuestro espacio personal, buscamos la primera oportunidad de estar solos aunque a menudo tan pronto lo estamos  empezamos a deprimirnos, sentimos la soledad que pesa al no tener nada que hacer, no hay desafíos ni emoción que vivir más que simplemente estar ahí, “estar” va mucho más allá que simple presencia física, estar es aquí y ahora, consciente de mi espacio personal  en donde invoco un tiempo para la reflexión, silencio que me invita a mi autoconocimiento.

La mayoría de la gente tiene un sentimiento insoportable de vacío cuando está sola, sin embargo, este vacío puede ser muy fértil ya que es una oportunidad de hacer algo que no se había realizado  anteriormente por falta de tiempo. Esta actividad bien puede hacerse solo  o en compañía de alguien más aunque es más placentero al estar acompañado.

Durante los periodos de soledad,  leer, estudiar, ejercitar el cuerpo, la mente, el espíritu,  nos lleva a un estado mental único, donde los pensamientos fluyen.

El cuestionamiento desaparece y la vibración aumenta a positivo. Si tu contexto personal te lleva a la soledad, tu puede decidir si quedarte sentado y dejar que la negatividad te ahogue en dudas, recuerdos, rencores, y frustraciones o aprovechar el episodio para escucharte a ti mismo y valorar lo que realmente te importa, las cosas que más extrañas, las personas a las que más necesitas, las situaciones que más deseas. Solo cuando se vive un proceso de silencio y alejamiento se aprecian mejor estos anhelos y se valoran esos afectos.

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