SER > SANACIÓN
Viernes, 01 de diciembre de 2017

Dios Mío, ¡dame paciencia por favor!

POR: Blanca Patricia Galindo

 

¡Paciencia, paciencia! Esta sola palabra suele meternos en muchos problemas… o sacarnos de ellos, lo que depende de lo que decidamos hacer con lo que nos pasa día a día.

¿Cuántas veces no te ha pasado que las acciones, palabras u omisiones de otros te llegan a sacar de quicio? A todos nos llega a suceder en algún punto de la vida, por muy tolerantes que seamos.

Y ahí está el reto, ¿qué hacemos cuando eso sucede? ¿qué hacemos cuando determinadas circunstancias intentan o logran sacarnos de nuestro centro? Hay distintas técnicas para que una persona logre evitar caer en la ansiedad o desesperación ante algo que le causa conflicto.

Hace tiempo, cuando no había televisión de paga en México, en los canales locales transmitían un anuncio para evitar la violencia física en las familias. A grandes rasgos, lo que decía era que cuando alguien se enojaba contara hasta 10 antes de agredir.

Esta es una técnica que ayuda, y mucho, porque si dejas de reaccionar de inmediato baja el nivel de estrés que te haría causarle daño a otro.

Otra recomendación que se hace es que cuando alguien hace algo que te ofende no respondas, date la vuelta y deja que pasen 24 horas. Si después de ese tiempo aún tienes ganas de reclamar hazlo, aunque lo más probable es que tu enojo haya disminuido.

Dicen los maestros espirituales que la vida no te pasa, sino que pasa para ti, es decir, pueden suceder muchas cosas, pero sólo tú dejas que te afecten o no. También se dice que las personas “hacen cosas”, no te las hacen a ti, pero de la misma manera a veces uno se toma todo personal.

La paciencia es algo que desarrollamos, que nos ayuda a ser tolerantes y dejar que la vida suceda conforme está previsto. Sí, muchas veces solemos “perderla” y reaccionar impulsivamente, pero te pregunto, ¿cuándo has reaccionado violentamente, has logrado buenos resultados? ¿las cosas han salido mejor?

Lo más probable es que no, que sólo has perdido, sea tu paz, tu alegría, un amigo o una relación familiar sana. Así que ya sabes, antes de responder, respira profundo, cuenta hasta 10 o date la vuelta y regresa después.

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