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Sábado, 04 de noviembre de 2017

¿Podemos ver el descanso como un alimento?

¿Podemos ver el descanso como un alimento?

POR: Gina Tager*

Toda vida que se considere “saludable” y en “equilibrio” incluye buenos periodos de DESCANSO. Es parte del conocimiento popular y se nos enseña, si me permiten decirlo, hasta en la sopa.

Pero, ¿por qué?

Para mí los “por qués” y “para qués” se volvieron básicos en el camino de “hacer las cosas porque me sentía obligada a hacer lo que decía el manual” a “elegir ciertas estrategias y tomar ciertas decisiones porque me hacen sentir bien y me permiten sacar la mejor versión de mí misma”.

Es por eso que hoy quiero compartir aquello que he aprendido, a través de la teoría y la experiencia propia, sobre la importancia de este alimento esencial llamado DESCANSO. Basta irse a la Pirámide de Maslow (gráfica en forma de pirámide que nos explica de manera fácil y práctica las necesidades del hombre y el orden que éstas ocupan en su Vida) para darse cuenta que el descanso se encuentra en la base, o sea en el grupo de necesidades relacionadas con la supervivencia de la especie, de la mano con la alimentación y la procreación, entre otras.

Desde este punto, podemos hacer la relación: DESCANSO = VIDA

¿Cómo explicamos esto?

El cuerpo tiene algo llamado BIO RITMOS que son como pequeños cronómetros internos relacionados entre sí, que le van diciendo al cuerpo cuándo es momento de encender algún proceso y apagar otro. No sorprende que algo tan relacionado con la supervivencia tenga, no sólo su propio cronómetro, sino influencia en muchos otros cronómetros internos encargados de procesos tan importantes como lo son la capacidad digestiva, la capacidad de quema calórica, el crecimiento, el mantenimiento y rejuvenecimiento de órganos y tejidos, la sanación de cualquier tipo de síntoma o enfermedad, restitución de reservas energéticas, restitución de reservas de neurotransmisores (indispensables para todo proceso mental y emocional), mecanismos auto regulatorios (presión arterial, hambre-saciedad, peso, etc.) entre otros.

Cada vez que elegimos (consciente o inconscientemente) privar a nuestro cuerpo de este alimento podemos experimentar una amplia gama de síntomas y efectos secundarios que están relacionados con todos esos procesos:

Desregulación de los centros del apetito y la saciedad

Desgaste del sistema nervioso

Volatilidad emocional

Dificultad para procesar información

Aumento de peso

Envejecimiento prematuro

Metabolismo lento

Disminución de la capacidad del cuerpo para sanarse a sí mismo

Aumento de la presión arterial

Dolores de cabeza

Aumento de la tensión muscular

Aumento en la desconexión con las sensaciones del cuerpo

Dificultad para identificar y cubrir otras necesidades básicas

Estos síntomas son algo así como la punta del iceberg de un ente mucho más grande y poderoso de lo alcanzamos a ver.

¿Por qué lo digo? Porque si bien todo lo anterior es claramente delicado y merecedor de toda nuestra atención, sólo atiende los síntomas físicos, y el descanso es un tema de muchas dimensiones.

Hay una parte de la población que le resta atención al sueño por el simple hecho de NO SABER la razón de su importancia. Pero también me atrevería a decir que muchas personas, a pesar de ser enteramente conscientes de su importancia y los efectos de su ausencia, mantienen hábitos que limitan el consumo de este alimento en sus Vidas…

…Puedo decirles que, al menos yo, soy una de ellas.

Si bien en otra época de mi Vida me hubiera recriminado por “no ser perfecta” o al menos “no aparentarlo”, hoy me queda claro que soy un proyecto en proceso y el descanso es uno de mis talones de Aquiles.

Siendo congruente con lo que digo, tomo este “talón de Aquiles” como una oportunidad para aprender, y en ese proceso he llegado a las siguientes conclusiones.

Si el descanso es un alimento esencial para mi cuerpo y para mi Alma, si sé que es vital para la Vida, si lo entiendo como una gran muestra de AMOR PROPIO… cada vez que promuevo el tiempo, el espacio y la forma para experimentarlo, me estoy diciendo:

“Te amo. Sí lo vales. Mereces una VIDA PLENA.”

No hace falta tener mucho conocimiento en psicología para entender lo que significa negarnos este nutriente. Para mí, es una muestra de que una parte mía sigue enganchándose en la desvalorización (por cierto, ¿quién no?) y sigue dándole más importancia a cualquier situación, exigencia o creencia externa que a mi propio bienestar.

¿Me voy a pelear con eso?… NO.

Como todo síntoma, lo tomo como el gran mensajero que es.

Abro los ojos y pongo atención para poder encontrar y conocer aquellas situaciones que me llevan a expresar esa parte mía que se niega el descanso. Exploro nuevas formas de conectarme con ella y con la necesidad que me comunica y logro llegar a un lugar un poquito más profundo, cada vez, de mi mundo interno y de la persona que soy.

Sobretodo, descubro pequeños y nuevos cambios y actividades que me permitan apapacharme (de una manera que se sienta natural y fácil) cada vez que trabajo con este reto mío. Al aceptarlo como lo que es, al evitar ponerle etiquetas y juzgarlo, entonces puedo aprender y agradecer que me muestre nuevas formas de cuidarme y valorarme; pero no solo de dientes para afuera, sino con pequeños actos de amor práctico que llegan cuando me doy la oportunidad de escucharme, de explorar, de ser yo y de no ser perfecta.

En su momento, la comida y el miedo fueron mis mensajeros.

Hoy, el descanso y la manera en la que lo promuevo en mi Vida, me guía para entender cómo me siento y cómo reacciono hacia mí misma.

Desde este punto de vista, ¿cómo no recibir, amar y agradecer a estos “talones de Aquiles”?

¿Cómo valoras este gran ALIMENTO?

¿Qué te dice la relación que tienes con él?

¿Qué actos de amor propio podrías implementar para incluirlo en tu Vida?

 

 

*Texto publicado originalmente en: ginatager.com.mx

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