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Lunes, 08 de enero de 2018

Mi “loca maratón” con la comida

Mi "loca maratón" con la comida

POR: Blanca Patricia Galindo

 

Primero pensé en llamarle “lucha”, luego, “pelea” o “batalla”, pero de pronto llegó a mi mente la palabra que hizo el perfecto clic: “maratón”. Sí, lo que he vivido durante los últimos cuatro años con la comida es una verdadera carrera en donde no sólo me canso, sino que tampoco llego a la meta.

Han sido muchos los factores que durante los últimos 15 años me llevaron a comer cada vez más, lo que se agudizó hace cuatro con una serie de pérdidas personales y materiales que, irónicamente, me llevaron a ganar peso, luego a bajar un poco y después a perderme entre galletas, chocolates y cacahuates.

Sí, esos son los tres productos que más me gustan y que, por consiguiente, más como todos los días. ¡Claro, de pronto me llega la culpa! Culpa por no poder detenerme, por no alimentarme sanamente, por estar sobrepasada en kilos, en fin…

Parte de esto la trabajo ya con una maravillosa coach en Psicología de la Alimentación, Gina Tager, porque sé que el problema no es sólo lo que como y cuánto como, sino todo lo que he tratado de “llenar” y “esconder” dentro de mí después de procesos sumamente difíciles en mi vida personal.

Anoche, mientras comía un pedazo de pastel en la noche, veía un programa de televisión de personas con obesidad mórbida, que aún no sé si veo para confortarme con la idea de “mal de muchos, consuelo de tontos”, o para concientizarme de que si no hago algo con mi cuerpo y mi vida todo puede acabar en un caos mayor.

En fin, regresemos a la idea del maratón alimenticio. Resulta que ahora que tomé un taller de estrés y alimentación, que veo los programas mencionados y que estoy en un momento complicado en mi vida, me doy cuenta de que estoy en una carrera desgastante en la que me fui metiendo sola.

Es una carrera porque la comida ahí está, pero yo me lanzo tras ella pensando que si no la ingiero se va a acabar, ¿y qué voy a hacer entonces? Es una carrera porque “llenarme” se ha vuelto la meta diaria. Llenarme sin sentir hastío, pero sabedora de que algo está funcionando erróneamente.

Sí, el maratón de la comida me cansa, en verdad, pero no dejo de correr tras la “medalla”. Y tampoco había logrado mucho por detenerme y descansar.

¡Hasta que apareció Gina! Sí, un día coincidimos en nuestra cita en esta vida y conocí su trabajo. Comencé a tomar sesiones individuales y ahora un taller y me acaban de caer dos grandes veintes: el primero, me costó mucho trabajo aceptar que estoy MUY ENOJADA con distintas personas de mi pasado.

En lugar de sacar el enojo, comencé a llenar ese espacio con todo lo que se me atravesaba de comida, sobre todo dulce. El segundo, no me he querido mover ni física ni emocionalmente, hasta que mi ahora coach en Psicología de la Alimentación vino a darme un “pequeño” empujoncito para reaccionar.

No sé si estoy cerca de terminar esta “loca carrera” con la comida, lo que sí sé es que he aprendido a que tampoco tengo que pelear con ella ni con la sensación de hambre, sino buscar dentro de mí qué trato de ocultar cada vez que me llevo una galleta a la boca o que bajo a abrir el refrigerador sabiendo que ahí no hay nada para mí.

Lo que sí requiero es ser cada vez más consciente de que, como se ve en los programas de televisión que nos muestran personas con obesidad, la raíz no está sólo en lo que comemos y cuánto ingerimos, sino en lo que representa cada uno de esos placebos en nuestra mente, y en nuestro cuerpo.

Si tú enfrentas una situación similar a la mía no tengas miedo de verlo, busca ayuda sobre todo para comprender qué te sucede, y después irás acomodando las piezas del rompecabezas, y también podrás terminar con esta “maratón” que nos tiene tan agotadas.

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