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Viernes, 29 de abril de 2016

La sal estimula consumo de alimentos grasosos

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La gente que come demasiada sal consume más alimentos grasosos e incluso puede generar un mayor consumo de comida en general que la gente que tiene una preferencia por platos menos grasos, según investigadores australianos.

Trabajos de laboratorio previos hallaron que las asociaciones entre una predilección general por alimentos salados y grasosos y el consumo no controlado de alimentos, sobrepeso y mayor consumo de energía son mayores que la predilección por alimentos dulces y grasosos.

Los descubrimientos del estudio sugieren que la adición de sal puede incrementar el consumo de energía en una sola comida, incluso entre las personas que son altamente sensibles al sabor de la grasa y que tienden a tener una menor preferencia a los alimentos grasosos.

El equipo australiano de investigadores dio a los participantes cuatro variaciones de la misma comida: baja en grasa (0.02%) y baja en sal (0.06%); baja en grasa y alta en sal (0.5%); alta en grasa (34%) y baja en sal, o alta en grasa y alta en sal.

Pidió que comieran tanto como quisieran hasta que estuvieran satisfechos al tiempo que los investigadores registraban la cantidad consumida, el ritmo con el que se comía, la satisfacción y los rangos subjetivos de hambre y saciedad.

Los investigadores hallaron que la sal incrementó el consumo de alimentos y energía en un 11%  independientemente de la concentración de grasa.

La adición de sal, no de grasa, incrementó la satisfacción, lo que probablemente explique el mayor consumo de alimentos debido a la sal.

El mayor consumo de alimentos altos en sal se vio acompañado de mayores decrementos en los niveles de consumo prospectivo y hambre, mientras que esto no se vio influido por la grasa”, escribieron.

Los participantes con los más bajos umbrales de sensibilidad de sabor a la grasa comieron menos de los alimentos altos en grasa, pero sólo cuando estaban en la condición de alimento bajo en sal. Cuando se les dio una comida que era alta tanto en grasa como en sal, su consumo incrementó.

 “Además del efecto general de la sal en provocar el consumo pasivo excesivo de sal, estos resultados sugieren que la sal invalida la saciedad mediada por sal en individuos con sensibilidad al sabor de grasa”, señaló Russell Keast, líder de la investigación que realizó un grupo de especialistas de la Escuela de Ciencias del Ejercicio y Nutrición de la Universidad Deakin en Australia.

En el ambiente culinario actual, donde las botanas están ampliamente disponibles, el impacto potencial de esto es significativo.

 “La grasa no necesariamente requiere de sal para el consumo de energía en exceso. Sin embargo, en situaciones de la vida real, los alimentos altos en grasa alimenticia por lo general van acompañados de un sabor salado o dulce, y no sólo son alimentos con sabor a grasa.

“En este aspecto, la sal no promueve el consumo excesivo de grasa alimenticia, simplemente porque los alimentos grasosos sin otro sabor dominante no son comunes y poco propensos a que la gente los consuma.”

El efecto de la grasa en el sabor de los alimentos es complejo, según Keast, y el incremento en el contenido de grasa no siempre resulta en consumo de alimentos o mayor satisfacción, a menos que se acompañe con diversas combinaciones de sal y azúcar.

www.kaleydoscopio.mx 

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