SER > NUTRICIÓN
Viernes, 04 de agosto de 2017

Heridas Primarias: El Miedo al Rechazo

Heridas Primarias: El Miedo al Rechazo

Por: Gina Tager*

Decir que NO

…a lo largo de mi Vida, uno de mis más grandes talones de Aquiles.

Algo extraño sucede dentro de mí cuando me encuentro en situaciones en las que debo dar una respuesta negativa, algo que me conecta de forma casi inmediata con mi gran miedo al rechazo.

He podido hacer esta gran conexión conforme he ido conociéndome. El impacto que la sensación de rechazo siempre ha tenido en mí, combinado con el miedo a decepcionar a la gente y la alta empatía con la que se me mandó al mundo, hizo que durante muchos años de mi Vida me fuera casi imposible negarme a nada.

“NO”… ¿Suena sencillo cierto?

Para muchos puede no significar gran cosa, pero para algunos de nosotros es como una cuerda que se jala cada vez que lo intentamos, cerrando nuestra garganta como si fuera una mano invisible que toma poder sobre nosotros.

Así que, parte de mi trabajo fue comenzar a practicar. Entendiendo que cada vez que omito un “NO” necesario, permito que se cruce un límite que me sale muy caro.

¿Por qué?

Porque me envío un mensaje muy grave: “las necesidades de los otros son más importantes que las tuyas Gina”… “su opinión de ti es más importante”. Un mensaje que me daña de manera profunda y me impacta la Mente, el Alma y el Espíritu, afecta mi visión de mí misma, del mundo y por lo tanto, mis decisiones.

La práctica ayudó. La realidad es que la práctica ayuda a hacer las cosas cada vez más fáciles, sin embargo, modificar la conducta sin trabajar en la emoción, solo me ayudó a perfeccionar mi de por sí ya bastante eficaz “cara de póker”; por dentro, la cuerda seguía jalando y seguía doliendo.

El siguiente paso era trabajar en mi miedo al rechazo.

¿Parece obvio?

Lo es.

Así pasa comúnmente en la Vida, cuando por fin vemos con claridad el camino que debemos seguir con temas tan profundos, tan complejos, tan personales… hay una voz dentro de nosotros que nos dice nada impresionada “lo tuviste enfrente todo el tiempo”.

Y esa voz tiene razón.

Estos miedos y fobias son lo que llamamos “heridas primarias”, aquellas que nos dan entrada a un trabajo que probablemente dure toda la vida, pero que definitivamente vale la pena aceptar. Son regalos de la Vida que nos permiten aprender más de nosotros mismos y de nuestra historia. Estas heridas son evidentes si escuchamos la voz de nuestra intuición cada vez que grita “noooooo” dentro de nuestra cabeza mientras nuestra ya entrenada boca, evoca, un empático, complaciente, apretado y sonoro: “SÍ“.

Así que, reconociendo el valor práctico de la práctica, valga la redundancia, me puse a buscar herramientas que complementaran mi ejercicio y nutrieran mis necesidades de progreso emocional, mi necesidad por crecer en este raro mundo de decir “NO” sin miedo y aprender a poner límites.

Y, de nuevo, en cuanto me abrí a la posibilidad, mi ojo interior detectó algo que también siempre estuvo ahí

…TODO, TODO, TODO en este mundo, viene en pares opuestos, los cuales no podrían existir el uno sin el otro.

El Día tiene a la Noche, la Luz tiene a la Oscuridad, la Alegría tiene a la Tristeza y el “NO” tiene al “SÍ”.

¿Se trata entonces de decirle que “NO” a todo y a todos?

No.

Se trata, como siempre, de cambiar la percepción con la que vemos las cosas… recorrer un poco el límite y ver más allá del horizonte que se ve a simple vista.

Cada vez que le decimos que “NO” a algo, le estamos diciendo que “SÍ” a algo más.

El secreto de una decisión objetiva en este punto es hacernos conscientes de ¿a qué le estamos diciendo que sí? y ¿qué es lo que REALMENTE necesitamos?

No sé a ustedes pero a mí este cambio de visión me movió un engrane en mi máquina emocional. Un movimiento que me permitió practicar mis límites desde un lugar de AMOR y no de miedo. Cambié la sensación de rechazo por una de ACEPTACIÓN. Al punto en que, decir que “NO” cuando es “NO”, se ha convertido en un verdadero apapacho para ciertas partes de mi Ser.

ALQUIMIA EMOCIONAL:

CADA “NO”, ES UN “SÍ” A ALGUNA PARTE DE TI MISM@

Esto es algo que se trabaja, TODOS LOS DÍAS y, en mi experiencia, este trabajo incluye una combinación entre práctica situacional (detectando las situaciones más estresantes ante las que solemos no poder dar respuestas negativas), emocional (detectando las emociones que estas situaciones nos evocan, y las emociones que el darnos el “Sí” a nosotros mismos nos provoca) y de contención (¿con qué emociones me quedo después de la interacción?).

Es una especie de mantra que debe ser aplicado, recordado y repetido constantemente hasta que las emociones negativas transmutan en emociones positivas, en acciones concretas que nos demuestran y refuerzan un sentimiento de Amor Propio.

Un ejemplo sencillo, pero creo que bastante común a tod@s:

Es viernes por la noche, mis amigas quieren salir (porque sí, estoy casada y tengo hijas y me encanta salir con mis amigas de manera regular), pero la realidad es que lo que más se me antoja en este momento en la Vida es cenar delicioso, darme un largo baño caliente, encremarme de cuerpo completo, ponerme una pijama cómoda, pantuflas, ver una peli con mi marido y dormir temprano.

Por dentro, el conflicto de decir que no a mis amigas…

“¿y si la próxima vez ya no me invitan?”

“¿y si X o Z se ofende porque es su cumpleaños?”

“¿y si me pierdo de algo?… ¿y si se enojan?”

Es en ese momento cuando vale la pena hacer a un lado la vocecita del miedo al rechazo, marcar un límite sano entre mis deseos y los de los demás, y valorar de forma objetiva los beneficios de ambas opciones:

¿A qué le estoy diciendo que “Sí” y qué es lo que REALMENTE necesito? YO

¿Qué es más fuerte? ¿mi necesidad de descanso y retraimiento? o ¿mi necesidad de socializar y salir un rato? ambas son perfectamente válidas, pero, en este momento ¿qué es lo que realmente necesito?

Así, una vez tomada la decisión, estaré consciente y tranquila de que fue la mejor decisión para mí. Si salgo voy a estar presente y disfrutando cada segundo de la compañía de mi gente, no pensando que quiero estar en casa viendo una película. Lo mismo si me quedo en casa, no me voy a quedar con culpas y pensando que probablemente estaría pasándola mejor en otro lugar.

Sin culpas, sin resentimientos. Uno de los mejores resultados de este ejercicio de honrarme a mí misma, mis necesidades y mis decisiones, es que después no tendré la necesidad de sacar mi incomodidad, mi frustración y mi enojo a través de la comida. No tendré la necesidad de COMERME, literalmente, mis emociones. (Si este concepto te hizo sentido, te recomiendo este video sobre ¿Por qué llega un Atracón?)

PRESENCIA y una dosis de CONFIANZA en nuestras decisiones es la receta básica.

Al final del día siempre es bueno recordar que la gente que realmente nos quiere y nos respeta, sabrá tomar nuestras respuestas con aceptación y cariño.

Así, de pronto, decir “No” es más fácil.

Cuando se vive a través del amor a la Vida, del SÍ a la Vida, las cosas se acomodan de manera natural.  Lo mismo pasa cuando elijo comer a través del amor en lugar de hacerlo a través del miedo.

¿Qué pasaría si pusieras más límites en tu Vida?

¿Y si lo hicieras a partir del amor hacia ti mism@ y hacia tu Vida?

¿Cómo te hace sentir este mantra?

 

Conócete~Ámate~Aliméntate

 

*Suscríbete al Blog y al canal de Youtube y recibe tu dosis de #PsicologíadelaAlimentación en tu Inbox cada semana

*Tienes ¿Preguntas? ¿Inquietudes? ¿Historias? Conéctate conmigo en FB Live y hablemos de este y otros temas.

*Sígueme en Facebook: ginatager

Deja tus comentarios sobre este artículo