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Viernes, 11 de agosto de 2017

¿Eres de las que le tiene miedo a las grasas?

Por: Gina Tager*
¿Miedo-a-las-grasas?
Sí, lo entiendo. Si bien es un miedo infundado, creado de manera artificial para el beneficio de unos pocos a costa del daño de unos muchos, puedo entender que compartas (o hayas compartido alguna vez) esta creencia.

Sobrepeso, diabetes, hipertensión, alto colesterol y triglicéridos en sangre, deficiencia cardíaca, aterosclerosis, e incluso cáncer. Estos son algunos de los monstruos que aparecen en el cuento (que pareciera de terror) que se nos ha “vendido” en la GUERRA CONTRA LAS GRASAS.

¿De dónde viene?

Puedo pensar en dos grandes factores. Ambos, conectados con un concepto al que, si bien vale la pena dedicarle todo un artículo de manera independiente, mencionaré con afán de darme a entender más fácilmente:

DESBALANCE ENTRE LOS ENFOQUES FEMENINO Y MASCULINO

Toda cultura antigua, donde la sabiduría es la base del conocimiento transmitido, tiene claro el concepto de la necesidad de equilibrio entre el lado Femenino y el Masculino. Basta citar a los chinos y el concepto del Yin (polo femenino) y el Yang (polo masculino) donde uno no puede existir sin el otro.

Esto, sin hacerlo consciente, lo experimentamos en algo más que una historia contada por algún filósofo hace siglos. Todos llevamos dentro estos dos ARQUETIPOS que dependiendo de la combinación y la intensidad con que expresemos uno u otro, definen nuestra forma de VER y ASIMILAR el mundo, así como nuestra manera de EXPRESAR y APORTAR.

A grandes rasgos cada arquetipo podría explicarse de esta manera:

MASCULINO: enfoque lineal, racional, basado en resultados y resolución de problemas, orientado a metas, práctico, protección, fuerza, determinación, calculador, numérico, musculoso, combativo.

FEMENINO: creatividad, intuición, nutrición, conexión, flexibilidad, compasión, comprensión, contención, receptivo, suavidad, sensualidad, placer, soltar, dejar ir, fluir.

Tomando estos dos enfoques y comparándolos con nuestro estilo de Vida y la idea que tenemos de salud y alimentación saludable…

¿A cuál crees que nos acercamos más hoy en día?

Si pensaste en FEMENINO, te pido que vuelvas a leerlo atentamente.

Si pensaste en MASCULINO… ¡BINGO!

¿QUÉ TIENE QUE VER ESTO CON NUESTRO MIEDO A LAS GRASAS?

TODO.

En la alimentación y en los grupos de nutrientes, la grasa representa… ¿list@?:

El arquetipo FEMENINO. Las mujeres NECESITAMOS un mayor porcentaje de grasa para cubrir y proteger las zonas dedicadas a la fertilidad y a la ALIMENTACIÓN de nuestra progenie. Es la grasa la que otorga el calor y la suavidad que un bebé busca cuando se acerca a su madre. Es la grasa la que provee al cuerpo femenino de las características que, aunque satanizadas hoy en día, han puesto a más de un integrante del género masculino de cabeza a lo largo de nuestra historia.

La primera razón por la que tenemos miedo y estamos sumidos en esta guerra contra las grasas, es porque nuestra sociedad y nuestro enfoque alimenticio está desbalanceado –o de menos inclinado- hacia el lado masculino. Este arquetipo, si bien nos ayuda en muchas áreas de la vida, en materia de alimentación nos mantiene contando calorías, midiendo porciones, imponiéndonos metas y compitiendo unos con otros. Para hacer esto, hemos tenido que intervenir en los procesos naturales del cuerpo, la consecuencia:

El descontrol TOTAL.

Hemos hecho de esto un dogma. Mantenemos al representante FEMENINO como el enemigo público No. 1 y percibimos como “ideales” a los representantes masculinos: PROTEÍNA y MÚSCULO. En ellos depositamos la muestra de nuestro alto valor (yendo la mayoría de las veces en contra de nuestro propio cuerpo y sus funciones… especialmente en las mujeres).

Por favor, entiéndase que lo último que quiero es poner etiquetas de BUENO o MALO a cualquiera de los dos arquetipos. Ambos son vitales, necesarios y altamente útiles. El problema viene cuando perdemos el equilibrio, o no estamos conscientes de que debe haberlo, y tratamos de imponer cualidades opuestas a actividades que deben fluir y funcionar de manera natural.

Por otro lado, lo que en un principio fue diseñado como mecanismo de supervivencia, nutrición y promoción de vida y bienestar, se ha convertido en LA GALLINA DE ORO para industrias que, con un enfoque 100% masculino (utilidades, crecimiento y metas) han convertido este mecanismo en una versión distorsionada, donde se favorecen prácticas que abaraten costos y aumenten ingresos por encima de la verdadera alimentación y potencialización de cada SER humano.

A esta industria le debemos la creación y aparición de sustancias como las GRASAS TRANS y GRASAS HIDROGENADAS, las cuales son las causantes de muchos de los problemas por los que hoy se culpa al resto de las grasas.

ENTONCES… ¿NO TODAS LAS GRASAS SON IGUALES?

NO.

De hecho, la guerra contra las grasas tiene un punto a favor cuando se trata de las grasas PROCESADAS o HECHAS POR EL HOMBRE. El problema es que, por el enfoque que expliqué anteriormente, ha sido muy productivo incluir a todas en la histeria colectiva.

Conozcamos entonces cuáles son las grasas que SÍ NECESITAMOS y cuáles son las que nos conviene evitar, así como el efecto de incluirlas o no en nuestra dieta diaria. Es esta la información que me ayudó a romper con mi miedo a las grasas y me permitió por fin darle a mi cuerpo aquello que necesitaba para encontrar el equilibrio que tanto ansiaba.

GRASAS COMESTIBLES vs GRASAS TRANS

Grasas comestibles son todas aquellas que provienen de los alimentos de origen NATURAL, sin haber sido expuestas a procesos que requieran altas temperaturas. Están aquellas cuya presentación es el alimento mismo: pescados, aceitunas, aguacate, almendras, nueces, semillas, carnes, huevo, entre otras. Y las que han sido extraídas (siempre en procesos fríos): aceite de oliva, coco, cártamo, linaza, mantequilla (NO MARGARINA), entre otras.

Las funciones de estas grasas son apoyar en procesos tan importantes como:

  1. Promover la absorción de vitaminas liposolubles: A, D, E, K. Si consideramos que las vitaminas A y E son antioxidantes, mientras que la D es la hormona encargada de mantener un nivel adecuado de Calcio, entonces es clara la importancia del correcto consumo de grasas comestibles.
  2. Mantener membranas celulares flexibles y saludables. Cada una de nuestras células está definida por una membrana hecha primordialmente de GRASA, sin su presencia, la célula se haría rígida y envejecería rápidamente.
  3. Mantener una adecuada función nerviosa e indispensables para mantener un equilibrio hormonal.
  4. Regulación de la temperatura y la capacidad de quema calórica. Sin grasa, el cuerpo baja tanto la temperatura como la cantidad de calorías quemadas en un determinado tiempo.
  5. Dar sensación de saciedad. ¿Tienes hambre todo el tiempo? Muy probablemente, te falta consumir grasa comestible.
  6. Salud de piel, uñas y cabello.

Las grasas TRANS y las grasas HIDROGENADAS son aquellas obtenidas a través de un proceso artificial, el cual requiere de altas temperaturas. Esto es muy conveniente para la industria por las siguientes características:

Su extracción es MUCHO más económica que aquella que requiere prensado en frío.

Al cambiar la composición química de la molécula (gracias a las altas temperaturas) el producto se vuelve más estable, por lo tanto, su tiempo de vida es MUCHO más largo. Esto beneficia al productor porque asegura el retorno de su inversión (se elimina el riesgo de merma por caducidad).

Sin embargo, nuestro cuerpo no reconoce las nuevas moléculas y el hecho de que estas sean tan “estables” y difíciles de procesar, tiene como consecuencia:

  1. a) Que se adhieran a las paredes de los vasos vasculares, creando placas y pequeñas lesiones a lo largo de todo el sistema vascular.
  2. b) Inflamación generalizada como mecanismo de defensa del cuerpo a un cuerpo extraño.
  3. c) Aumento del tejido adiposo como lugar de asilamiento de este extraño “enemigo”.
  4. d) Aumento del colesterol como MEDIDA PREVENTIVA por parte del cuerpo para cubrir las lesiones causadas en los vasos vasculares.
  5. e) Des-regulación de los centros de control de peso en el hipotálamo.
  6. f) Disminución de la capacidad metabólica.
  7. g) Aumento en la predisposición de enfermedades como: diabetes, demencia, cáncer, cardiopatías.
  8. h) Acidificación del cuerpo.

La diferencia más básica es que el cuerpo está listo para RECONOCER y PROCESAR las grasas comestibles y, por otro lado, DESCONOCE y SE DEFIENDE ante las TRANS.

¿CÓMO SABER CUÁL ES UNA GRASA COMESTIBLE Y CUÁL ES DAÑINA?

En términos prácticos, te recomiendo que uses esta “regla”:

Cualquier tipo de aceite que venga en una botella de plástico o transparente, es una grasa que ya está hidrogenada.

Esto es porque la luz ya no afecta a la molécula modificada y el envase es más económico para el productor. Por eso, te recomiendo que busques aceites que vengan en botellas de cristal OSCURO y, de preferencia, que tengan la leyenda de “EXTRAÍDO EN FRÍO”.

¿Qué pasa si compras un aceite comestible y decides usarlo para freír? Podrás aspirar a convertirte en competidor de la industria de las grasas hidrogenadas. Es importante cuidar qué aceite utilizamos para cocinar a altas temperaturas, para ello te recomiendo que utilices: ACEITE DE COCO, ACEITE DE CÁRTAMO o MANTEQUILLA ORGÁNICA.

Ya vimos qué pasa cuando comes un tipo de grasa u otra. Ahora, veamos qué pasa cuando eliges NO CONSUMIRLAS. En el caso de las TRANS, te ganarás una buena porra por parte de tu cuerpo =) Sin embargo, si dejas de consumir la grasa comestible, los efectos pueden ser tan variados y agudos como:

Metabolismo disminuido

Fatiga

Incapacidad para perder peso

Problemas cognitivos (neblina mental)

Resequedad en la piel

Caída del cabello

Abortos espontáneos

Disminución en la fertilidad masculina

Aumento de peso

Sí, leíste bien, AUMENTO DE PESO.

Si pudiste identificarte con algunos de estos síntomas, no te preocupes. Comienza a partir de HOY a incluir una buena cantidad de grasa en todas tus comidas. Los aceites de cártamo y linaza son una excelente opción para restituir deficiencias de ÁCIDOS GRASOS ESENCIALES, por lo que puedes tomarlos en forma de cucharadas antes de cada comida o rociar tus platillos favoritos con ellos.

No solamente verás un cambio en tu cuerpo y tu metabolismo, sino que la contención, el calor, la flexibilidad y todas las virtudes que caracterizan al arquetipo FEMENINO se verán reflejadas en tu manera de experimentar tu alimentación y TU VIDA.

¿Estás list@ para dejar de temerle a este aliado tan importante y darle la bienvenida?

¿Qué parte de ti le ha temido a las grasas todo este tiempo?

¿Qué parte de ti puede beneficiarse de su presencia?

 

*Texto publicado originalmente en: ginatager.com.mx

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