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Viernes, 29 de septiembre de 2017

El antes, el después… y el después

El antes, el después… y el después

POR: Gina Tager*

Hace tiempo, platicando hasta tarde con un colega, quise enseñarle un poco de mi historia… entré a Facebook y busqué la “famosa foto” del antes y el después.

No me fue difícil encontrarla, me di cuenta que incluso se sigue usando en el círculo de la dieta con la que bajé ese peso.

La cual, por cierto, no fue mi última dieta.

El Después del “Después”

La red está PLAGADA de fotos de este tipo. Se nos presentan como pruebas de la “Tierra Prometida”. Se usan para compararnos y hacernos sentir que aún no nos hemos ganado el trofeo, y que si queremos merecerlo, necesitamos sacrificarnos como esos héroes cuyo logro se festeja con el honor de tener su foto en el “Salón de la Fama”.

Sé que sueno bastante exagerada, pero si alguna vez les ha tocado “el privilegio” de subir su foto o si han fantaseado viendo las fotos de alguien más, sabrán que no estoy tan lejos de la realidad.

Sin embargo… hablando de REALIDAD, estas fotos son todo MENOS reales.

Incluso para los pocos que hemos mantenido el peso después de 2 o más años, en la mayoría de los casos incluye MUCHO ESFUERZO y la sonrisa de anuncio de pasta de dientes no es la recompensa eterna que se piensa.

Al menos así fue en mi caso (y para la mayoría de los que han pasado por eso) mientras nos quedamos atrapados en la ilusión de la imagen y el cuerpo.

Para mí, fue el inicio de uno de los períodos más difíciles en mi trayectoria con la comida, mi peso y mi cuerpo.

Fue la desesperación de volver al lugar de donde venía (el cual rechazaba por completo), lo que me llevó a pesarme hasta 3 veces al día, a hacer ayunos cada dos o tres días, a aislarme a tal grado (por el mal humor o por la desesperación de no poder comer nada y ver comida en todos lados) lo que hizo que hasta mi esposo, que me ha apoyado EN TODO, me pidiera desesperado que POR FAVOR recuperara el peso y dejara atrás a esta “Nueva Gina” que definitivamente él no pidió.

Aún más grave, mi actitud en torno a la comida llevó a mi hija mayor, que en aquel entonces tenía 5 años, a rechazar ciertos alimentos “porque engordaban“.

Cuando la gente ve estas fotos, NUNCA ve lo que hay detrás ni lo poco que duran. Recuerdo haber callado a la vocecita en mí que se preguntaba ¿por qué había gente con 2 ó 3 versiones del antes y el después con diferencia de 1 ó 2 años? O incluso que hubiera gente que seguía con la misma foto de FB desde hacía 4 años.

¡PORQUE ESTE “PREMIO” ES EFÍMERO!

Así que, después de mostrarle esta foto a mi colega, le mandé otras que me describen un poquito mejor. Aquellas que mi comunidad conoce.

El antes, el después… y el después

Atrás de ellas, encontrarán alegría, amor a mí misma y, también, tristeza, enojo, confusión… Encontrarán TODAS las emociones porque todas SON PARTE DE MÍ.

La diferencia es que hoy no es la imagen la que me define (eso lo usamos cuando no sabemos bien a bien quiénes somos o rechazamos aquello que vemos), hoy me define aquello que SOY.

Con todo y mis imperfecciones, de hecho, gracias a mis imperfecciones.

No se dejen llevar por este tipo de fotos. Y si ven la mía, sepan que ESTÁ INCOMPLETA. En su momento fue mi intento por decir “YA LO LOGRÉ”, porque aún no sabía que el único logro que vale la pena perseguir y mantener, es sernos fieles a nosotros mismos.

Que la meta es el camino mismo y no un punto específico.

Cuando vean más fotos de éstas, en lugar de compararse, mediten en aquello que hay detrás de cada una, y de ser posible, investiguen el después del “después”. La historia puede ser completamente diferente a lo que imaginan.

 

Conócete~Ámate~Aliméntate

*Texto publicado originalmente en: Gina Tager

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