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Jueves, 09 de noviembre de 2017

¿Cuáles son tus ideales de belleza?

¿Cuáles son tus ideales de belleza?

POR: Gina Tager*

 

Décadas viendo y diseccionando cada centímetro de mi cuerpo frente al espejo…

…de forma rutinaria y casi religiosa- cerrando siempre el ejercicio de inspección con un diagnóstico “deficiente o reprobatorio”.

Después de años de cientos de intentos fallidos y “soluciones mágicas” (que resultaron no serlo tanto) para poder por fin verme “con buenos ojos”

…No me quedó más que considerar que tal vez la acumulación de “fracasos” se debía a que estaba tratando de cambiar a partir del enfoque equivocado.

Al cabo de este tiempo, entendí que los cambios que sólo afectan la superficie, son precisamente eso, CAMBIOS SUPERFICIALES. Pretender que sólo sería feliz cuando lograra moldear mi cintura, mi abdomen, mi cadera, mis brazos, mis piernas, en concordancia con ciertos ideales de belleza, nunca me dio el resultado esperado. Mi bienestar dependía de mi capacidad para ajustar mi forma natural, adquirir una forma más “estándar” y cumplir con los “ideales estéticos según mi edad y tipo de cuerpo”.

Resultó ser agotador y, sobra decir, un callejón sin salida.

Mis “ideales” de belleza y perfección eran superficiales, y al final del día eran sólo eso, IDEALES… inalcanzables, prototipos y aspiraciones, modelos y creencias que siempre resultaron ser insostenibles en el tiempo. La búsqueda de la felicidad a través de estos principios resultó ser poco fructífera, cada vez que creía que iba a lograr algo, mágicamente la meta se alejaba de nuevo.

¿Qué es lo que necesita cambiar entonces?

¿Lo que vemos o LA FORMA en que lo vemos?

La imagen que tenía de mí misma nunca iba a cambiar mientras continuara enfocando toda mi energía en hacer cambios en la superficie, modificando sólo lo visible. Lo primero que necesitaba atender estaba dentro de mí.

Dejé de pensar en cómo me veía y cómo me “tenía” que ver, y comencé a pensar en cómo me sentía y cómo quería sentirme. Comencé a cuestionarme ¿por qué me percibo así? Puse atención en la forma en la que me hablo a mí misma, en cómo me omito y cuándo sí me escucho; cuánto me exijo y cada cuándo me perdono, cómo trato a los demás y cómo me trato a mí misma… ¿cuáles son mis límites? ¿los respeto? ¿los honro?

Todo esto influye en mi forma de ver y percibir… pues todo.

Por ejemplo, una vez que pude marcar bien mis límites y darme a la tarea de honrarlos todos los días, los estándares tradicionales de belleza dejaron de afectarme tanto como solían. Hay cosas que simplemente ya no resuenan conmigo, y por lo tanto, ya no influyen ni en mis decisiones de compra, ni en mis decisiones emocionales, ni en mis decisiones alimenticias o de movimiento. He aprendido a construir límites sanos entre estos estándares y yo, “filtros” internos que me ayudan a ver las cosas desde diferentes perspectivas y me dan la tranquilidad que necesito para poder separar la crítica constructiva de la destructiva, la información valiosa, de la información chatarra.

En el camino he dejado ir conceptos como: “ideal”, “control”, “auto-control”, “fuerza de voluntad”…  Aprendí a escucharme, a romper con mis paradigmas de belleza y re-evaluar mis ideas de bienestar, a cuestionar teorías que para mí solían ser reglas inamovibles. Lo primero y más importante:

Ser flexible y estar dispuesta a iniciar un cambio de adentro hacia afuera.

El Poder de la Intuición

No hace mucho alguien me dijo “tienes el don de ver el potencial de las personas”, y supe automáticamente de qué estaba hablando. Por muchos años utilicé esta habilidad para apoyar y “motivar” a todos, menos a mí misma. Desperté infinidad de mañanas sin saber realmente qué era lo que más me gustaba hacer, sin saber a ciencia cierta cuáles eran mis habilidades, o mis “dones”, aquello que me hacía única y especial. Por mucho tiempo no vi más allá del número en la báscula, la celulitis mirándome desafiante frente al espejo y mi eterno duelo de poder conmigo misma, perdiendo todos los días una batalla interminable y auto-impuesta, más aún innecesaria.

En cuanto me di la oportunidad de buscar y reconocer mi propio potencial, explorarlo y experimentar con él, pude romper con la mentalidad de “guerra” en mi relación conmigo misma. Y más aún, no solo empezó a cambiar mi mundo interior, sino también la forma en la que percibo y me relaciono con el mundo que me rodea. He aprendido a tomar decisiones más sabias, más poderosas, porque he dejado primero que mi intuición tome las riendas.

Estas frases se escribieron solas una mañana…

…después de haber hablado largamente con una hermosa mujer, que lucha con ella misma todos los días porque aún no puede verse como la persona valiosa y poderosa que es.

No pude evitar sentirme identificada con su dolor porque sé que hay una “Gina” viviendo dentro de mí que estuvo muchos años sentada de ese lado del sillón.

Pienso que todos somos UNO y el MISMO… al verla, me veo y al verme, ella se ve. Tal vez pueda usar mi “don” para reflejar lo que veo, ser de cierta forma un espejo del enorme potencial que veo en ella, un gran poder que creo que necesita cultivar a consciencia.

Si en algún punto puedes relacionarte con esta hermosa mujer o con esta parte de mí que muchas veces se sigue viendo insuficiente, estas palabras son para ti.

SI PUDIERAS VERTE A TRAVÉS DE MIS OJOS…

…verías un mar de belleza que brota de ti.

Verías un inmenso potencial que vive atrapado,

pero no atrapado como tú crees.

No debajo de capas de grasa que quisieras desaparecer,

sino de la inservible y FALSA creencia de NO MERECER.

Son estas ideas de “tener que” y “deber ser”,

ideas que fuiste adoptando a lo largo de tu camino,

las que nublan tu vista y no te dejan ver

aquello que realmente eres y tienes para dar.

Eres ÚNICA, eres VALIOSA, eres PERFECTA,

eres obra de la Madre Naturaleza.

Date cuenta, abre los ojos,

el mundo TE NECESITA.

Así, tal cual eres,

y no lo que según tú y otros “deberías”.

Si pudieras verte a través de mis ojos,

unos ojos ya más librados de ridiculeces sociales,

comenzarías hoy mismo a cuidar ese tesoro.

Se acabarían el rechazo, el reproche y el castigo,

para comenzar una Vida de amor, valor, expresión y cobijo.

A falta de otro medio, te dejo estas palabras

que, aunque se queden cortas, no pierden la esperanza

de que algún día puedas compartir mi mirada

y al verte a ti misma quedes totalmente MARAVILLADA.

 

*Texto publicado originalmente en: Blog de Gina Tager

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