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Viernes, 28 de julio de 2017

Ciclos Poderosos: El Arte de Dar y Recibir

Ciclos Poderosos: El Arte de Dar

Por: Gina Tager *

 

Desde que tengo memoria, mis labios tuvieron un eterno “Sí claro” listo para la ocasión en la que me tocaba dar y un eterno “No gracias” para cuando me tocaba recibir.

No hace falta ser un experto para saber que la falta de equilibrio entre el dar y el tomar puede convertirse en la fuente de un problema emocional y de autoestima, que puede terminar expresándose también como un síntoma físico.

Llevo muchos años sabiendo, en teoría, que necesito abrirme -y mantenerme abierta- al hecho de recibir, y modular la intensidad con la que me doy al mundo.

Esto se los dice alguien que mil veces y durante horas se cuestionó y se recriminó cosas como: ¿por qué dije “NO GRACIAS” a un simple vaso de agua? cuando en realidad estaba muerta de sed… Alguien que de tanto darse, conoce a la fatiga de ser compañera de Vida.

Alguien que comenzó a enseñarle lo mismo a sus hijas. Cuestionándose internamente y constantemente POR QUÉ les inculcaba algo que sabía que hacía daño, que no les servía para nada en su camino, y… sin saber cómo parar.

Esta programación, venga de donde venga para cada uno de nosotros, se mete en cada una de nuestras células y pareciera tomar el control de manera involuntaria en ciertas ocasiones, es una respuesta automática que muchas veces “vomitamos” y después nos cuestionamos irremediablemente: “¿Lo dije o lo pensé?… ¡¿por qué lo dije?!”.

Así que el primer paso fue, siguiendo las instrucciones de algunos grandes mentores, comenzar a decir SÍ GRACIAS y recibir aquello que se me ofrecía. Este es un gran y difícil primer paso para aquellos que tienen la misma programación que yo. Solo ustedes comprenderán lo difícil que puede ser ganarle al subconsciente cuando se trata de dar una respuesta opuesta a la que ya tiene programada.

Esta tarea se la he dejado a más de una clienta. ¿Y qué creen? sí sirve.

En mi caso, he de decir que fue un gran comienzo. Me mantuvo entretenida mucho tiempo. Ayudó a que al menos me hiciera consciente de esa respuesta automática, casi inconsciente y de la facilidad para traerla a mi Vida. También me ayudó comenzar a darme cuenta, pero ahora sí a detalle, del gran desequilibrio que generaba yo misma en mi Vida. Pude comenzar a cuestionarme si realmente quería aportar en esto o aquello, al punto de poder comenzar también a decir “LO SIENTO, NO PUEDO”.

El ejercicio fue bastante valioso. Pero puedo decirles que no fue más que el comienzo.

Verán, así como para poder decir “NO” de manera armónica y relajada, hizo falta darme cuenta que eso significaba darme un GRAN “SÍ”, modular el equilibrio entre mi dar y tomar requirió, una vez más, que tocara un nivel más profundo.

No me considero una persona religiosa, pero sí soy una mujer espiritual. Creo en los mensajes que la Vida y el Universo que nos rodea nos envían todos los días por todos los medios. Les comparto una hermosa oración de San Francisco de Asís que me topé en este camino y que me dio una señal clara de hacia dónde necesitaba dirigirme. Con esto no pretendo abrir un diálogo sobre temas religiosos o espirituales, aquí respetamos todas las creencias y no creencias religiosas, propias y ajenas.

 

Enséñame el Arte de Dar,

para así poder aprender a Recibir.
¿Qué tiene de importante?

Que toda la primera mitad de mi trabajo se había enfocado en aprender a RECIBIR, para así poder regular el DAR. Pero este mensaje que me dio la Vida en forma de oración, me dio por fin la siguiente pieza de mi rompecabezas.

Porque ¿cómo es posible que seguir dando me ayude a equilibrar mi baja capacidad de recibir? Me tuvo dando vueltas varios días, ¡hasta que lo entendí!

No existe un solo ciclo de DAR y TOMAR  ¡existen DOS!… intenta seguirme:

*EXTERNO: aquel a través del cual me conecto con el mundo, tomo de él y aporto a él.

*INTERNO: aquel que tengo conmigo misma, donde tomo de mi y donde me doy a mi.

¿Sí? ¿me sigues?

El primero tuvo toda mi atención durante mucho tiempo. Quería convertirme en maestra del recibir externo para poder equilibrar mi dar. Para ello, me la vivía dando y aportando para poder sentir que valía, creyendo que ahí residía mi poder. Porque de nada sirve dar tanto, si ese dar lleva escondido detrás un deseo por seguir recibiendo (aceptación, pertenencia, elogio, amor). Eso… eso no es dar.

La realidad es que el externo es simplemente una consecuencia del interno. Y aquí es donde entra la oración. Necesito PRIMERO convertirme en una maestra del DAR-ME, para después aprender a RECIBIR-ME. Primero refuerzo ese ciclo interno, primero me confirmo lo mucho que tengo para dar (Poder) y lo mucho que valgo y merezco recibir (Autoestima).

Es hasta después de atender, nutrir, equilibrar y sanar este ciclo, que podemos comenzar a extrapolarlo y crear el ciclo externo.  Y entonces el ARTE DE DAR se convierte en el mejor medio para aprender a RECIBIR.

Una vez más, aunque me tomó tiempo entenderlo, confirmé que todo comienza y termina conmigo, con la atención que me pongo y con la disposición de hacer el trabajo INTERNO que me toca para seguir creciendo.

Continuar recriminándome mi dificultad para recibir, no hubiera solucionado nada, simplemente me hubiera mantenido enganchada en lo que yo veía como deficiencia, para seguir viviéndome deficiente.

En cambio, darme la oportunidad de verme objetivamente ante la dificultad, aceptar su presencia y abrirme a las herramientas que la Vida me ofrece en sus distintas formas, me ayudó una vez más a encontrar un camino de aprendizaje, donde el medio y la motivación son el AMOR PROPIO.

DOY estas palabras para cubrir mi ciclo externo en la esperanza de que alguien pueda tomarlo con el corazón abierto y comenzar a nutrir su preciado y, pocas veces visto, ciclo interno.

Gina Tager

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