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Viernes, 22 de septiembre de 2017

Juegos peligrosos en internet

Juegos peligrosos en internet

POR: Detzani Téllez Medina

 

La internet es una de las invenciones más importantes del siglo XXI que ha revolucionado la comunicación del planeta y se ha constituido en un poderoso instrumento para la educación, investigación y el entretenimiento, pero también expone a riesgos y formas violentas contra los que navegan en ella.

Las redes sociales como facebook y twitter son los portales sociales con más flujo de personas, por esto se puede presentar información con muchas características, que si cae en personas vulnerables y poco conocedoras como la de niños y jóvenes entre las edades de 13 a 17 años, puede llegar  producir serias consecuencias en sus vidas.

La “Ballena Azul” es un fenómeno que se originó en Rusia y ha dejado a su paso más de 140 víctimas adolescentes por todo el mundo, convirtiéndose en un juego virtual mortal que ha llegado a Latinoamérica cobrando nuevas víctimas en países como Brasil, Bolivia y Colombia.

El principal factor que está ocasionando esta tendencia tiene que ver con el aumento en el nivel de violencia, bullying y acoso que se presenta en las redes sociales, así como la falta de regulación en el contenido de los mismos, los cuales promueven la auto violencia a través de retos o juegos  virtuales. De aquí parte una serie de sucesos lamentables que aquejan la sociedad, en el peor de los casos el suicidio de muchos niños y jóvenes, quienes así tratan de recibir apoyo o aceptación social, llevándolos a un tipo de intimidación virtual.

 

¿Por qué lo hacen?

Los jóvenes recurren a estas prácticas para ser aceptados o para mantener a sus amigos: al jugar demuestran que son valientes, que son “cool”, alguien cuya amistad merece ser conservada.

Los jóvenes buscan cómo destacar y mantener un estatus, por lo que suelen estar al pendiente de las tendencias que surgen en internet y en las diferentes redes sociales; son estas plataformas las que han permitido que estos juegos se hagan populares y que cada vez más jóvenes deseen practicarlos.

Existen cifras cada vez más alarmantes: cerca del 64% de los jóvenes entre 9 y 16 años han practicado algún juego peligroso al menos una vez, y cerca del 27%, más de cinco veces.

Para muchos adultos puede parecer absurdo que los jóvenes se entretengan de estas formas, sin embargo, los jóvenes no conciben estas actividades como peligrosas, porque involucran elementos cotidianos; un chico no tomaría una cucharada de veneno por diversión, pero considera que si es canela no le pasará nada.

Otros riesgos asociados

Los jóvenes que practican estos juegos peligrosos son también más propensos a tener sexo de alto riesgo, abusar de sustancias ilegales y tener actitudes violentas; además, en el caso de las jovencitas, suelen padecer más trastornos alimenticios.

¿Qué podemos hacer los padres?

Antes que nada, es útil informarse:

Muchos padres no conocen ni siquiera los juegos que sus hijos podrían estar practicando o las sustancias de las que podrían estar abusando, lo que reduce las posibilidades de que detecten señales de peligro.

Platica con tus hijos.

Si son pequeños puedes poner candados para que no vean contenidos que no sean adecuados para su edad.

Observa su comportamiento.

Platica con sus amigos, invítalos a casa y conoce con quién se junta tu hijo.

Desarrolla una sana y buen relación amorosa con ellos.

Estrecha desde pequeños una relación de confianza con ellos.

Sobre todo pasa tiempo con ellos, tiempo de calidad.

 

-Algunos juegos peligrosos

Beber 1 litro de salsa de soja

El juego de la asfixia

Golpear a alguien y huir

El reto de la sal y hielo

El juego de la canela

Surfeo en auto

Abuso de sustancias inofensivas

Beber gel antibacterial

Aspirar nuez moscada

Huffing: aspirar vapores (pegamento, solventes, aerosol o crema batida)

El reto del agua caliente

El reto del fuego

 

Asociación civil que recomiendo:

Fundación paidi.org

Paidi es una organización sin fines de lucro dedicada al bienestar emocional de niños en situación de riesgo y de bajos recursos, a través de la capacitación a padres de familia.
Ayudar a niños con madres recluidas, a niños y niñas migrantes, a niños y niñas con abuso sexual o violación y niños y niñas en cautiverio.

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