Viernes, 26 de mayo de 2017

Osho: El mito de la superación personal

Texto original de Osho.Com

Los seres humanos son la única especie en el planeta que trata de superarse a sí misma, de cambiarse a sí misma. Todas las demás parecen felices con lo que son y con su manera de ser. ¿Por qué entonces lo hacemos nosotros los humanos? ¿Es una equivocación querer ser una mejor persona?

“Primero, todos los esfuerzos por superarte a ti mismo están condenados al fracaso porque el problema está en quien está haciendo el esfuerzo: el ego. El ego está haciendo esfuerzos constantemente para mejorar: Para tener más dinero, para tener una casa más grande, para tener un auto más grande, para tener a una mujer más hermosa, o un esposo, para tener esto, para tener aquello. Esto es del ego. Entiéndelo.

Pero el ego juega también otro juego. Dice: ‘Vuélvete más pacífico, vuélvete más amoroso, encuentra la meditación, vuélvete un siddha, sé como un Buda’. Este es nuevamente el mismo juego en otra dirección. El mismo ego que estaba tratando de decorarse a sí mismo con cosas externas quiere ahora intentarlo y decorarse a sí mismo con cosas del interior.

Por tanto lo primero: Si estás tratando de superarte a ti mismo, estás condenado al fracaso. Una vez entiendes que el ego es el problema, y que es la codicia del ego la que quiere mejorar y convertirse en esto y lo de más allá- la idea misma de llegar a ser es una proyección del ego – llega la revolución. Y esa revolución no es algo que tengas que hacer; esa revolución llega mediante la comprensión de los caminos del ego. Una vez has entendido que era el ego quien iba detrás del dinero, detrás del poder, del prestigio, la política y que el mismo ego está jugando a los juegos internos de la meditación, la iluminación y toda esa tontería, una vez te das cuenta que es el mismo ego, en ese mismo reconocimiento te viene la risa. Empiezas a sentir la ridiculez de todo ello”.

Osho, The Path of Love, charla #10

 

¡Es agotador! A pesar de todo lo que he hecho: leer toda clase de libros, asistir a cursos, cantar mantras, escuchar a consejeros espirituales; aún así sigo siendo la misma persona, y ¡para qué mencionar la iluminación!

“Quiero que abandones todos los juegos: los juegos mundanos, los juegos espirituales, los juegos en los que ha participado hasta ahora toda la humanidad. Estos juegos te mantienen atrasado. Estos juegos te impiden crecer en la consciencia, en tu propio florecimiento supremo. Quiero que cortes con toda esta basura que te obstaculiza.

Quiero dejarte solo, completamente solo, de manera que no puedas recurrir a la ayuda de alguien, de manera que no te aferres a profeta alguno, de manera que no pienses que el buda Gautama te va a salvar. Al quedarte solo, profundamente solo, te vas a encontrar definitivamente con tu centro más interno.

No hay manera, ningún lugar a dónde ir, ni consejero, ni profesor, ni maestro. Parece duro, parece rudo, pero lo hago porque te amo, y la gente que no lo ha hecho no te ha amado en absoluto. Ellos se han amado a sí mismos, y han querido tener una enorme multitud a su alrededor; entre más grande es la multitud, más se sienten ellos nutridos en sus egos.

Por eso es que incluso a la iluminación la he llamado el último juego. Entre más pronto la abandones, mejor. ¿Por qué no ser, simplemente?¿Para qué afanarse de aquí para allá innecesariamente? Eres lo que la existencia quiere que seas. Simplemente relájate”.

Osho, Om Mani Padme Hum, charla #9

 

¿Cómo se produce entonces este crecer a lo consciente?

“Esta es la primera cosa a entender y la más importante: Nunca fuerces las cosas, simplemente suéltalas con facilidad. Si alguna vez quieres encontrar cuál es el secreto de tu vida, tienes entonces que ir hacia dentro. Y los pensamientos siempre están yendo hacia fuera; cada pensamiento te lleva afuera. Cuando todos los pensamientos se detienen, no hay a dónde ir; tú simplemente estás contigo mismo.

Esta manera de estar contigo mismo es meditación. Prevalecen el silencio profundo y la paz.

En este silencio toda ambición parece estúpida; todo el mundo de objetos parece no ser otra cosa que un sueño. Y tu propio ser brilla en la luz del firmamento, en el centro de la vasta extensión de los fenómenos, y no hay necesidad de abrillantar o limpiar.

Tu propio ser es tan puro, tan impoluto, que ni siquiera una partícula de polvo ha llegado alguna vez allí; no puede llegar. Sólo tu consciencia puede llegar allí, y la consciencia aparece en ti cuando no hay mente. Cuando no hay mente te vuelves tan despierto, tan observador…no hay hacia dónde ir afuera, porque todos los pensamientos se han ido. Entonces viras hacia dentro, y por primera vez encaras tu propio ser original”.

Osho, The Buddha: The Emptiness of the Heart, charla #1

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