Viernes, 11 de agosto de 2017

¿Ya sabes cuál es la marca de tu vida?

¿Ya sabes cuál es la marca de tu vida?

Por: Blanca Patricia Galindo

 

¿Cuál es la marca de tu vida? ¿Ya lo sabes? ¿Ya la tienes identificada? En esta ocasión no hablamos necesariamente de marcas como memorias físicas o emocionales sino de aquella palabra o palabras que hacen que tu corazón lata con fuerza porque se trata de tu negocio actual o futuro.

En la actualidad sabemos que hay un sinfín de negocios, chicos, medianos y grandes que llevan un nombre, pero no siempre recordamos todos, sólo aquellos que se colocan en el TopMind, es decir, en el primer o primeros lugares de nuestra mente.

Pero el hecho de que ya existan muuuchos negocios y que el o los nombres que imaginas ya estén ocupados por otros, no significa que no puedas hallar el tuyo, el que representa todo aquello que quieres lograr y transmitir a las personas a las que deseas llegar con tus productos o servicios.

Si esto es lo que te ha pasado, no te desanimes, puedes ser cada vez más creativa e invitar alguna palabra que refleje lo que tú quieres, o puedes hacer combinaciones e incluso usar algunas de un idioma distinto al tuyo para elegir tu marca.

Y te has de preguntar, ¿por qué es tan importante una marca? Bueno, la respuesta es aparentemente sencilla: porque ésta va a decirlo todo a los clientes. Les dirá si tu negocio es “serio” o “alegre”, de servicios o productos, de cosas naturales o sólo materiales, en fin.

Aquí también hay algo importante, tiene que estar en resonancia contigo. Sí, contigo, porque si no eres tú quien ame a tu marca, ¿quién más lo hará? Y el nombre no basta tampoco, también necesitas tener una identidad gráfica para hacerla realidad.

Hace una semana compartíamos, en el texto titulado La relación entre emprender y amar lo que haces, que debes volcar toda tu pasión en aquello que quieres lograr, y también te compartía que no necesitamos saber de todo, que para algunas cosas existen profesionistas de los que podemos echar mano, como los diseñadores o los mercadólogos.

Así que, ya en este camino, es importante que siempre tengas en mente que TU NEGOCIO ERES TÚ. Tú eres el principal activo y pasivo. Tú eres el motor, el corazón, y si no vibras en un nivel elevado, no podrás concretar sanamente lo que deseas.

Ahora, antes de que terminemos con el tema de esta semana, te dejo aquí una actividad a realizar: Imagina con los ojos cerrados cuál es tu negocio, cómo se llama y de qué colores es tu logo. ¿Qué sientes cuando piensas en ello? ¿Tu corazón late con fuerza? ¿Sientes maripositas en el estómago? ¿Te emociona positivamente?

Bueno, pues ahora escribe todo lo que vino a tu mente en estos minutos dedicados a pensar en tu negocio, pero sobre todo en LA MARCA DE TU VIDA.

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